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Fernando Álvarez Bogaert. Josue Grullon

El economista Fernando Álvarez Bogaert consideró ayer que la estrategia de defensa que debe ejecutar la República Dominicana en cuanto a la crisis con Haití debe estar basada en resaltar los aportes que se han hecho a ese país y evitar discursos que pueden incitar a la violencia entre los dos pueblos.
Cree que además de una campaña internacional de relaciones públicas, el Gobierno dominicano debe crear una pequeña comisión para que difunda todo el apoyo dado a Haití y retomar el diálogo con la intermediación de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Álvarez Bogaert apuntó que la defensa debe tomar en cuenta que desde el país se envían 600 millones de dólares de remesas cada año hacia Haití; que los haitianos constituyen la mayoría de la mano de obra la industria de la construcción y en gran proporción en la agricultura y el turismo, tras preguntarse en qué país obreros ilegales son mayoría en algún sector.
A esto se suma, señaló Álvarez Bogaert, que una gran cantidad haitianos estén en las escuelas y universidades dominicanas, además de que reciben atención en salud en los centros públicos, llegando al punto que en el hospital Ramón Matías Mella de la fronteriza ciudad de Dajabón, el 40% de las mujeres que dan a luz son haitianas.
Reconoce que en el país puede existir un pequeño grupo de xenófobos, pero que la mayoría no responde a esa conducta. Puso el ejemplo de cómo José Francisco Peña Gómez, quien siendo hijo de ilegales haitianos alcanzó un fuerte liderazgo político y social por varias décadas, además de obtener puestos electivos con gran votación.
Asimismo, Álvarez Bogaert rechazó las críticas de algunas naciones a la política migratoria del país mientras mantienen un programa amplio de deportaciones. Citó como ejemplo a Estados Unidos, que repatrió a ocho millones de ilegales en el período 2000-2010, equivalentes a cerca de 600,000 personas por año.
Prejuicio. Álvarez Bogaert cree que existe un perjuicio contra República Dominicana y su relación con Haití, el cual ha sido alimentado por haitianos y organizaciones no gubernamentales.
Sin embargo, considera que volverá la armonía entre los dos países si las autoridades dominicanas actúan con moderación y los líderes haitianos reconocen su responsabilidad en la crisis derivada de la aplicación de una política migratoria.

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