En lo que parece ser un asesinato sin motivo ni razón aparente, un hombre asesinó la madrugada de este miércoles a sangre fría a una agente de policía de Nueva York que estaba sentada en una camioneta policial en El Bronx.
Según la filial local de CBS, la agente Miosotis Familia, de 48 años, estaba en el asiento del pasajero del vehículo, que sirve de unidad de mando móvil, cuando Alexander Bonds se acercó a la ventana y le disparó en la cabeza sin mediar palabra.

“Sobre la base de lo que sabemos hasta ahora, se trata de un ataque no provocado contra los agentes de policía que quieren mantener segura esta gran ciudad”, aseguró el jefe de la policía de Nueva York, James O’Neill, en una conferencia de prensa en el hospital en el que falleció la víctima horas después de recibir los disparos.

AP

Videos de seguridad de la zona grabaron a Bonds saliendo de una bodega y poco después cubrirse la cabeza con la capucha de su chaqueta, para luego dirigirse hasta la unidad en la que se encontraba Familia, que estaba asignada a la lucha contra las pandillas en esa zona. Después de dispararle a sangre fría, poco después de la media noche, se dio a la fuga.

En las grabaciones de las transmisiones radiales tras el incidente, se escuchan los gritos desesperados del compañero de la agente pidiendo auxilio: “¡Le han disparado a mi compañera!”.
Gracias a su pronta reacción, otros agentes que estaban en la zona pudieron perseguir a Bonds, de 34 años y quien había cumplido una condena de prisión por robo. El sospechoso los enfrentó y terminó siendo abatido.

En declaraciones a la prensa, el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, ensalzó la figura de Familia, quien llevaba 12 años en el cuerpo de policía de la Gran Manzana. “Estaba de servicio, sirviendo a esta ciudad, protegiendo a la gente, haciendo lo que ella creía y haciendo el trabajo que amaba”.
También recalcó la reacción inmediata de sus compañeros, que después de ese “asombrosa y repentina agresión” no solo acudieron de inmediato a ayudarla
Familia deja a tres hijos,  una jovencita de 20 años y gemelos de 12, y también de una madre anciana a la que cuidaba. Antes de unirse a la fuerza policial, había trabajado en la Cruz Roja, estudiado medicina en la Universidad estatal de Ohio y actualmente colaboraba con la Asociación de Agentes Dominicanos del Departamento de Policía de Nueva York.
Si bien los motivos del asesinato se desconocen por el momento, Bonds había colgado en las redes sociales un video en el que se quejaba del trato recibido en prisión y advertía a la policía de que “no iba a seguir más el juego”, según el diario The New York Times.

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