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Bruselas advirtió ayer a Washington que las nuevas sanciones estadounidenses contra Rusia, que todavía debe votar el Senado, pueden castigar a las empresas energéticas europeas y dividir a Occidente, por lo que prometió no quedarse de brazos cruzados.
“La Comisión Europea concluyó que si nuestras preocupaciones no se tienen en cuenta, estamos listos para actuar de manera adecuada en cuestión de días”, advirtió su presidente Jean-Claude Juncker.
La reacción de los europeos, preocupados por el impacto de las sanciones en su suministro energético, contrasta con la respuesta de Moscú, que intentó calmar el juego emplazando a esperar a que este “proyecto” se convierta en “ley” antes de decidir cualquier respuesta.
Tras su adopción en la Cámara de Representantes, este texto, que otorga al presidente Donald Trump el poder de sancionar a empresas que trabajan en oleoductos procedentes de Rusia, debe pasar el trámite del Senado.
La UE teme las sanciones a empresas, entre ellas limitar su acceso a bancos estadounidenses o exclusión de mercados públicos pueda afectar a compañías europeas.

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