Por primera vez en la historia la Organización Mundial de la Salud hace un llamado para eliminar algo distinto a una enfermedad transmisible en todo el mundo. Está comprobado que las grasas trans elevan los niveles de colesterol ‘malo’ y aumentan el riesgo de desarrollar diabetes o enfermedades coronarias. Por eso ha emprendido una campaña que pretende eliminarlas para 2023.

Las grasas trans se obtienen a partir de la hidrogenación parcial de los aceites vegetales que buscan que el alimento dure más tiempo. Las donas son apenas un ejemplo.Getty Images

La Organización Mundial de la Salud (OMS) quiere borrar del mapa algo que atenta contra la salud de millones de personas, aunque no sea propiamente una enfermedad: las grasas trans. Ese es el nuevo llamado que hace el ente multilateral con la campaña ‘Replace’ que pretende eliminarlas por completo de todos los países para el año 2023.

Las grasas trans se producen cuando los aceites vegetales se someten a un proceso de ‘hidrogeneración’ y son utilizadas con frecuencia en alimentos procesados pues tardan más tiempo en deteriorarse. Por ejemplo las donas, las papas o nuggets fritos, la margarina, algunas comidas procesadas y congeladas o la crema para el café. Se ha comprobado que tienen efectos perjudiciales para la salud como el elevar los niveles de colesterol ‘malo’ y aumentar el riesgo de enfermedad cardiaca y diabetes.

La iniciativa brinda directrices a países sobre cómo removerlas de la cadena alimentaria. Muchos como EEUU y Dinamarca ya lo habían hecho. “Hay países donde el riesgo es particularmente alto. En el sureste asiático hay un índice muy alto de enfermedades coronarias y allí se consumen altos niveles de grasas trans”, dijo Francesco Branca, director del Departamento de Nutrición para la Salud y el Desarrollo en la OMS.

Según él, las grasas trans todavía no están vetadas en muchos países latinoamericanos, pero muchos de ellos como México ya han emprendido acciones en ese camino.

Con ‘Replace’, la OMS promueve la revisión de fuentes alimentarias, el uso de grasas más saludables, cambios legislativos y la creación de conciencia en torno a los efectos negativos de las grasas trans. Es la primera vez que el ente multilateral hace un llamado para eliminar algo distinto a una enfermedad transmisible.

Igual sabor, menos riesgos

Las grasas trans artificiales son fácilmente remplazables. “No hace falta cambiar el sabor, el costo o disponibilidad para tener buena comida. Solamente tu corazón sabrá la diferencia y por eso es que el llamado de que el mundo esté libre de ellas para el año 2023 es tan importante”, declaró Tom Frieden, presidente de la iniciativa Resolve to Save Lifes, aliada de la OMS en este proyecto.

En 2015, EEUU determinó que las grasas trans no eran seguras y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) dio tres años a las empresas para removerlas de los alimentos procesados o introducir una petición para un uso específico de los aceites parcialmente hidrogenados (conocidos como PHOs).

En ese momento, la Asociación de Productores Alimentarios, que representa a más de 250 empresas del rubro, introdujo la petición a la que todavía no se le ha dado respuesta. Ante la campaña de la OMS, la asociación publicó un comunicado donde advierten que “las empresas de bebidas y comida han trabajado de forma diligente y con éxito para reducir el consumo de los PHOs y estas acciones han disminuido el uso de las grasas trans cerca del 98%”, se lee en el documento.

Allí recuerdan que “incluso con estas acciones de la FDA y la OMS siempre habrá grasas trans que se producen de forma natural en algunos alimentos como la carne y lácteos como leche, mantequilla y yogurt”.

La leche y algunos tipos de alimentos de origen animal en efecto pueden contener pequeñas cantidades de grasas trans naturales, pero no se ha podido comprobar si en efecto tienen los mismos efectos perjudiciales que generan las grasas trans que se producen de forma artificial.

En 2004, Dinamarca fue el primer país del mundo en eliminar por completo las grasas trans artificiales de la cadena alimentaria. Tres años después de que se adoptase esa medida, el índice de muertes relacionadas con enfermedades cardiovasculares se había reducido en 14%.

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