Uno de los segmentos más populares del programa Arte Nacional en Radio fue el de Los Telépatas de la Farándula que realizabamos junto al comediante y actor Ramón Asencio en el año 1975 en Radio Visión.
En la misma se parodiaba a los telépatas que en el parque Enriquillo “leían la mente”‘ de los transeuntes y curiosos que pasaban por el lugar.
Sólo que nosotros decíamos todas las cosas ocultas del ambiente de la farándula, en el mismo estilo y lenguaje de los telépatas.
Se hizo tan popular la sección, que Yaqui Núñez solicitó que se hiciera en El Show del Mediodía, que se transmitía por Radiotelevisión Dominicana.
La sección de chismes de farándula provocó un gran impacto, y los telépatas se hicieron de inmediato favoritos del popular programa.
Tanto así, que comenzaron a contratarnos de los pueblos para que lleváramos El Show de Los Telépatas a clubes, discotecas y centros de bailes del interior del país.
Es decir, que fuimos pioneros en ese tipo de presentaciones, mucho antes de Los Chinitos, Los Arabes, y otras parejas chismosas que después surgieron.
De esa época recuerdo la vez en que fuimos a San Pedro de Macorís a presentarnos en uno de los establecimientos de la ciudad, contratados por el dueño del negocio.
Al llegar al establecimiento ya estaba en el local Ramón Asencio sentado alrededor de una mesa compartiendo con algunas personas.
El establecimiento se llenó de gente, atraída por la popularidad que habían alcanzado Los Telépatas de la Farándula a nivel nacional, tanto por la radio, como por estar en el más visto programa de televisión  como era El Show del Mediodía
El show fue un éxito, pues la rutina que teníamos montada hizo reir al público a carcajadas.
Durante la actuación se evidenció que Ramón estaba hablando raro, con la lengua medio estropajosa. Pero, no nos detuvimos en el detalle y seguimos adelante con el show, hasta culminar de manera feliz con grandes aplausos del público.
Finalizado el show, y despojado ya del atuendo, fuimos hasta la barra donde estaba el dueño del negocio, con el fin de cobrar el dinero correspondiente a la actuación.
-¿Cobrar? ¿Cobrar qué?- dijo el el propietario del establecimiento.
-Oh, el dinero que acordamos por la actuacion-respondí
-Bueeeno, amigo. Eso lo cosumió ya el otro telépata, Asencio, que llegó bien temprano y se bebió dos litros de etiqueta negra, se comió un filete con papas y le hizo un brindis a todos los que llegaban a saludarlo, incluyendo 10 mujeres que pidieron a su nombre.
Ramón Asencio se había bebido el dinero del pago de él y el mío!. ¡Me mató en la llegada!. No me valió la telepatía….
Desde ese día no permitíu que Asencio llegara de primero a ningún otro lugar donde nos presentábamos.

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