Monseñor Fausto Ramón Vallejo Mejía,  obispo de la diócesis de San Francisco Macorís, fuente externa

Monseñor Fausto Ramón Vallejo Mejía, obispo de la diócesis de San Francisco Macorís, fuente externa

San Francisco de Macorís. Monseñor Fausto Ramón Vallejo Mejía,  obispo de la diócesis de San Francisco Macorís,  de lamentó hoy  que la politización de la justicia, sirva de manto para cubrir elementos que han desfalcado al Estado y hoy andan cantando victoria.
“Cuando la justicia está completamente politizada, entonces no hay justicia para esas gentes que se ha enriquecido con el sudor, el llanto, el dolor y la muerte de tantas gentes y hoy en día andan cantando victoria”, expresó.
El también Rector y Gran Canciller de la Universidad Católica Nordestana (UCNE), abogó por un cambio en la administración de la justicia.
¿Qué mensaje le mandamos a la juventud y qué mensaje le mandamos a la población si una persona es juzgada quizás porque se robó una gallina o un racimo de plátanos, cuando muchas gentes de arriba han desfalcado al Estado y no pasa absolutamente nada?, se preguntó Monseñor Vallejo Mejía.
Significó que a personas se les aplican, como dice el salmo “¿por qué triunfan los malos y por qué sufren los buenos?”.
Monseñor Fausto Ramón Vallejo Mejía, planteó que todo esto tiene que cambiar y por igual el mundo político, donde existe un rampante clientelismo.
Cuestionó que una persona gasta millones de pesos para ser diputado o senador, cuando  en el cargo  va a ganar legalmente la mitad de los recursos que ha gastado.
“Y si es así, para qué quiere ser Senador o diputado, alcalde o regidor, ahh porque hay un negocio que en definitiva si usted entra 10 es para sacar 30”, precisó el religiosos.
El obispo de la diócesis de San Francisco de Macorís, refirió que lo mismo ocurre cuando llegan a los cargos públicos, desfalcan las instituciones y no pasa nada porque son del partido y porque la justicia está amañada.
Reiteró que es un mal ejemplo que se le está mandando a la juventud y a la población, porque en los que están arriba, en el poder, en cualquier sociedad son los que marcan el compás.
“En la familia quien marca el compás, el ritmo de la familia es el padre, En la diócesis quien debe marcar la buena marcha es el obispo; en la parroquia el sacerdote, en un hospital, el director del hospital es que tiene que crear el orden; en una escuela quien crea la dinámica, el orden y la disciplina para los maestros es el director, el que rige”, apuntó.

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