Tanto en la vida como en el sexo hay una cosa clara: en la variedad está la diversión. Cuando hacemos algo que nos gusta somos inmensamente felices, pero este bienestar disminuye a medida que el hecho placentero se convierte en rutina. Es lo que se conoce en psicología como la adaptación hedonista: lamentablemente, nos acostumbramos muy rápido a la felicidad, y si no encontramos nuevas vías para alcanzar esta, nos acabamos aburriendo.

El sexo es un buen ejemplo de cómo funciona la adaptación hedonista. Los hombres y, aún más las mujeres, se aburren de hacer el amor con la misma persona, pero el tedio es todavía mayor si el repertorio sexual es siempre el mismo.

Independientemente del tiempo que lleves con tu pareja, es esencial para el bienestar de tu relación que sepas comunicar lo que deseas en los encuentros sexuales. Si te apetece hacer algo nuevo, debes decirlo. Ahora bien, esto no siempre es sencillo. Como explica la sexóloga Ava Cadell en Health, para que las conversaciones sobre el tema no sean incómodas o embarazosas se deben seguir una serie de pautas.

1.  Plantea los cambios en los preliminares

No esperes a estar a tope para proponer a tu pareja un nuevo juego o postura, puede pillarle desprevenido y arruinar el momento. Tampoco abordes la cuestión en frío: entonces puede darle miedo, vergüenza o vete a saber qué. Lo mejor es proponer los cambios en los preliminares, cuando tu pareja estará más receptiva a las sugerencias, pero no demasiado entregada como para ver la novedad como un fastidio.

“Tienes que abordar la cuestión cuando él o ella esté abierta a sugerencias y los preliminares son el momento perfecto”, asegura Cadell. Pero, tal como explica la sexóloga, debemos entender los preliminares en su más amplia definición: “Díselo durante una cena romántica, o cuando os estáis besando, o cuando estás en el coche de camino a una escapada de fin de semana o de camino a casa al volver de ver una película”.

2. Haz que sea un juego

Si estás preocupado porque tu pareja rechace tus iniciativas trata de plantear los cambios de forma indirecta. “Le digo a mis clientes que practiquen un juego de elecciones múltiples”, explica Cadell. “La mujer le da a su marido tres opciones de cosas nuevas que puede intentar esa noche –quizás un baile, un nuevo decorado, una nueva posición…– y el elige la que quiera”. Después de esto, si todo ha ido bien, es la mujer la que le pide a su marido lo mismo. “Es una manera divertida de introducir novedades en un contexto divertido y sin presiones”, asegura la sexóloga.

3. Busca inspiración

La gente farda mucho de sus habilidades en la cama, pero la mayor parte de las personas, reconozcámoslo, no pasa de un repertorio básico tan útil al principio como aburrido pasado un tiempo. Si no sabes por dónde tirar, lo mejor es buscar inspiración, en libros, películas o, porque no, en el siempre recurrente internet. Esto tiene una ventaja añadida: puedes buscar alternativas junto a tu pareja y no tendrás que ser tú el que lleve la iniciativa, ambos os dejaréis llevar por las propuestas. Cadell asegura que ver porno en parejapuede ser una opción más que interesante para encontrar inspiración.

4. Cúbrelo todo de amor

Si tu pareja es un poco pacata en cuanto al sexo puede sentirse intimidada si le planteas nuevos juegos sexuales sin demasiado tacto. Por ello es importantísimo que, antes de sugerir nada, dejes claro que la quieres y la deseas. Eso allanará el camino.

“Dile que es el mejor amante que has tenido y que fantaseas sobre él cuando no está. Dile lo que sea que pueda elevar su ego para que se sienta confiado en sus habiliades”, explica Cadell.

5. Reflexiona sobre las novedades introducidas

Una vez que hayas conseguido introducir cambios en el acto sexual es necesario aprender a valorar estos. Puede que haya sido un éxito, un fracaso o, lo que es más complicado, un éxito para uno y un fracaso para el otro. No tiene sentido introducir una novedad si, después de llevarla a cabo, no evaluáis cómo os habéis sentido ambos. Es muy positivo para la relación utilizar el tiempo postcoital para comentar la jugada. Hablar abiertamente sobre el sexo puede ayudaros a sentiros más cómodos y no tener miedo a probar cosas nuevas.

“Especialmente las mujeres sufren culpa y vergüenza por disfrutar de ciertos tipos de sexo”, explica Cadell. “Y creo que la única manera de superar esto es seguir practicando”.

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