El liceo Yolanda Esther Rivera está triste y llora. Sin embargo, aún mantiene la esperanza propia de los seres humanos que acoge de lunes a viernes en sus aulas, y en el sistema al cual pertenece y para el que ejerce una gran función social. También cree, como las personas, que la ilusión es lo último que se pierde.

A veces, su miedo es terrible porque le invade la idea de que correrá la misma suerte que el pueblo que alberga su estructura, Sabana Grande de Boyá, en la provincia Monte Plata, el cual también ha sido abandonado durante años a su suerte.

Asegura que como plantel escolar, uno de los más importantes del municipio, tiene tiempo que se acompleja de sí mismo, de su aspecto esquelético e inservible, desagradable, arrabalizado y peligroso.

Quisiera que nadie entrara para ver las paredes desgarradas, la pintura de su techo inservible, su aspecto negrezco y descuidado, sus filtraciones y grietaslos huecos negros que un tiempo atrás ocuparon bombillos, los harapos colgandos de su techo… y en fin.. todo un panorama sombrío.

Esperanza. Desde hace unos años, cinco para ser más preciso, suele escuchar con apasionada atención, en boca de todos, lo que a su juicio es la única esperanza que podría sacarle de su estado actual de abandono.

Se trata de la llamada “Revolución Educativa” que empuja el Gobierno del presidente Danilo Medina y que lamenta que, en lugar de que llegue a su techo, paredes y estructura en general, luego de haber esperado tantos años, no pueda por sí mismo trasladarse y “colocarme donde el general lo vea”.

Pero aún mantiene la fe, sobre todo porque, aunque apartado de donde está ubicado en la calle Juan Torres #1, ha visto y pueda dar testimonio de la remodelación y construcción de algunos planteles escolares levantado por la “revolución” del presidente Medina. Es por eso que no desmaya.

Tememos por la vida. “Hicimos huelga para la readecuación del liceo Yolanda Esther Rivera, pero llegó otra vez el inicio del año escolar encontrando el centro educativo en las mismas condiciones de hace cinco años”, expresó la maestra Amalia Martínez.

Precisó que debido a las grietas que presenta al estructura, temen por la vida de los más de 500 estudiantes que acuden en la modalidad de la Jornada Escolar Extendida, así como de los maestros y todo el personal.

“Cuando llueve, filtra agua por uno de los huecos de las bombillas, además de que el metal que posee derrama óxido“, narra Martínez, quien a su vez expresa la sorpresa que provocó la inauguración en el municipio de un nuevo plantel, ignorando las comunicaciones y protestas para que sea readecuado el liceo Yolanda Esther Rivera.

“Del Minerd (Ministerio de Educación) han venido como tres veces al centro a tirarle foto, a ver como está, pero no ha habido respuesta. Hemos ido en comisiones al distrito educativo, a la regional y al Minerd, llevando imágenes y otros datos de este caso”, se lamenta la educadora.

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