Para nadie es un secreto que ahora, a causa de la pandemia, los niños y adolescentes pasan mucho más tiempo en internet. Las clases semipresenciales, el incremento de las interacciones a través de las redes sociales y los videojuegos en línea como alternativa de recreación ya forman parte de la realidad de los menores, lo que supone que estén más expuestos a los peligros del mundo cibernético.

Precisamente para alertar sobre esas amenazas es que desde Unicef desarrollaron la investigación “Adolescentes y el uso de internet: estudio acerca de los riesgos en el uso de internet por adolescentes escolarizados entre 12 y 17 años, con enfoque de explotación sexual”, cuyos hallazgos fueron presentados durante una actividad realizada en el Hotel Crown Plaza.

La investigación, presentada por el Fondo End Violence Against Children y Plan International en conjunto con la citada organización en favor de la niñez, permitió explorar las tendencias y usos que colocan a los adolescentes dominicanos en condiciones de vulnerabilidad frente a los abusos en línea e identificar los factores de protección necesarios para prevenir este fenómeno.

En la encuesta digital participaron adolescentes entre 12 y 17 años, escolarizados en 20 centros educativos públicos y privados de seis municipios del país, entre los que se incluyen Santo Domingo, La Altagracia, Independencia y Azua de Compostela. Los menores respondieron a preguntas relacionadas a la utilidad, preferencias y posibles riesgos que logran detectar al usar el internet.

Asimismo, se entrevistaron a madres, padres, tutores y equipos de los centros educativos, a fin de evaluar los conocimientos y el manejo que tienen al navegar en internet por parte de los adolescentes, así como los mecanismos y los canales de protección que pueden utilizar para prevenirlo y erradicarlo.

Ver videos en YouTube, chatear, buscar amigos en redes sociales, investigar para asignaciones de la escuela y jugar videojuegos fueron las cinco actividades determinadas como las más comunes en adolescentes cuando se conectan a internet desde su celular. Los resultados sugieren que, en la mayoría de los casos, los menores de edad han aprendido a usar internet de forma autodidacta en el hogar, mientras que en los espacios escolares el uso de las tecnologías de la información se limita a actividades académicas.

“Según las observaciones, los adolescentes sobrevaloran los conocimientos que poseen acerca de los comportamientos que constituyen un riesgo en el uso de internet, aunque reconocen no sentirse preparados para saber cómo actuar o reaccionar de manera correcta ante una situación desagradable”, asegura el estudio.

Como los riesgos del uso de internet que más preocupan a los adolescentes citan la suplantación de identidad, el robo de contraseñas, el hackeo de cuentas en redes sociales o los virus informáticos, a pesar de reconocer haber sido expuestos de manera no intencional a contenido pornográfico, haber sido víctimas de ciberbullying o acosados sexualmente a través de las plataformas sociales. Los entrevistados concordaron en que las chicas son más propensas a recibir solicitudes de personas desconocidas, a ser acosadas y a compartir fotos o videos con contenido sexual.

“Hasta hace poco, nuestra mirada hacia la protección infantil se limitaba a los espacios físicos: la casa, la escuela, la comunidad, pero ahora vemos cómo el uso de las tecnologías de la información y de las comunicaciones (TIC) son un entorno con altos riesgos que pueden derivar en daños, que vulneran sus derechos y su sano desarrollo físico, psicológico y emocional”, expresó durante la presentación Virginia Saiz, directora de Plan International República Dominicana.

A fin de prevenir la violencia en línea, la investigación propone una serie de recomendaciones. En primer lugar, coordinar acciones de colaboración a escala internacional, nacional y comunitaria de los organismos públicos y privados que trabajan para tomar acciones en contra del abuso sexual de niños y adolescentes.

La cooperación entre las escuelas y las instancias de la comunidad local, a través de la Asociación de Padres, Madres, Tutores y Amigos de la Escuela (APMAES) con las Juntas Locales de Protección y Restitución de Derechos (JLPRD) del Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (CONANI), así como con las juntas de vecinos, fiscalías, hospitales y otras organizaciones no gubernamentales (ONG), es vital para la prevención y resolución de casos de explotación sexual de menores que se detecten desde los centros educativos.

A los padres y tutores sugiere fomentar las relaciones basadas en la comunicación y la confianza sin que se sientan juzgados, además de proveer a sus hijos de autonomía progresiva con relación a las TIC y a los medios de comunicación, sus usos y riesgos, para promover su juicio crítico y reflexivo, respetando su privacidad, pero siempre con afecto y cercanía.

La investigación fue presentada por el Fondo End Violence Against Children, Plan International y UNICEF, quienes colaboran desde 2018 en la ‘Respuesta nacional contra la explotación sexual infantil en línea en República Dominicana’.

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