El número de estadounidenses que solicitaron el seguro por desempleo aumentó la semana pasada a 744,000, lo que indica que se siguen perdiendo puestos de trabajo a pesar de que más personas se vacunan contra el COVID-19 y el gobierno distribuye ayuda para impulsar la economía.

El Departamento de Trabajo informó el jueves que las solicitudes aumentaron en 16,000 en la semana previa. Este indicador ha disminuido drásticamente desde que el virus azotó en marzo de 2020, pero sigue alto según los estándares históricos: antes de que estallara la pandemia, las solicitudes del seguro por desempleo eran en promedio de 220.000 por semana.

Para la semana que finalizó el 27 de marzo, 3.7 millones de personas estaban recibiendo ayuda estatal por desempleo, dijo el gobierno. Si incluye los programas federales complementarios creados el año pasado, un total de 18.2 millones de desempleados estaban recibiendo algún tipo de ayuda la semana del 20 de marzo.

Los economistas monitorean las solicitudes semanales de desempleo en busca de señales tempranas de hacia dónde se dirige el mercado laboral: por lo general, las solicitudes disminuyen a medida que mejora la economía. O aumentan si los empleadores no contratan más ante la lenta demanda de los consumidores.

Pero durante la pandemia, los números se han convertido en un barómetro menos confiable. Los estados han batallado para eliminar los retrasos en las solicitudes de desempleo, y la sospecha de fraude ha empañado el volumen real de despidos.

Sin embargo, algunos indicadores están mejorando. Durante marzo, los empleadores agregaron 916,000 puestos de trabajo, la mayor cantidad desde agosto, y la tasa de desempleo disminuyó de 6.2 % a 6 %. Dicho esto, Estados Unidos todavía tiene 8.4 millones de empleos menos de los que tenía en febrero de 2020, justo antes de que golpeara la pandemia.

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