Bryson DeChambeau ofreció otra demostración de poder el jueves, algo que le funcionó de maravilla cuando se llevó el Abierto de Estados Unidos.

En su primer torneo desde que ganó en Winged Foot el mes pasado, DeChambeau consiguió birdies mediante dos putts en los tres hoyos de par cinco y en dos de los par cuatro. Así, quedó con un golpe de ventaja en el Shriners Hospitals for Children Open.

Empató el marcador más bajo de su carrera y eso fue lo único que lo decepcionó en el TPC Summerlin. Sabía que su putt para eagle que quedó al margen del noveno hoyo, par 5, le hubiera dado su mejor marca de la Gira de la PGA.

“No estaba feliz de que no entró, pero acepto el 62”, dijo DeChambeau, quien ganó el torneo hace dos años. “Estoy muy feliz de cómo jugué hoy. No le pegué como mejor sé, pero puse los tiros en los mejores lugares la mayoría de las veces”.

Patrick Cantlay, monarca y dos veces subcampeón en sus últimas tres apariciones en Las Vegas, hizo lo posible por alcanzarlo. Cantlay se apuntó un birdie con un putt de 12 pies en el hoyo 18 para un 63. Su única falla fue un bogey en el hoyo 14.

“Los birdies llegarán si eres paciente y juegas inteligentemente”, dijo Cantlay. “Hoy lo hicieron, entonces esperemos que los próximos tres días sean más de lo mismo”.

Harold Varner III, Scott Harrington, Nate Lashley y Austin Cook también terminaron con 63. Seis jugadores estuvieron en 64, incluido el argentino Emiliano Grillo.

Con un día sin viento y aire cálido, el campo se disputó casi a tres golpes bajo par.

Sergio García, quien viene de un triunfo la semana pasada en Mississippi inició con 66. El excampeón del Abierto Británico Francesco Molinari tuvo una tarjeta de 70 en su primer torneo desde que la pandemia de coronavirus detuvo las competencias el 13 de marzo.

Este es el único torneo que DeChambeau disputará antes del Masters entre el 12 y 15 de noviembre.

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