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Llamados “influenciadores” en la conducta humana, promotores de contenido sin control y los urbanos desaprensivos parecen dominar la agenda del entretenimiento en la República Dominicana, sin que autoridad o legislación alguna le ponga freno.

Los denominados líderes de una nueva generación promueven sus contenido nocivo sin control. A diario los periódicos, así como programas radiales o sitios web recogen en sus propuestas las andanzas de uno y otros.

Para muchos, exponer a una menor o un menor de edad en las redes sociales no le hace daño a nadie. Es lo que suelen decir algunos que luego de exponer a adolescentes o a menores.

Si bien existe una legislación que protege a ese segmento de la población, los responsables de velar por su cumplimiento miran hacia otro lado. Los escándalos vienen y van, convirtiendo al país en el foco de atención de organismos internacionales que velan por la salud de los menores.

Pero el tema no es exclusivamente de los personajes citados, debido a que las violaciones a esos derechos la vemos a diario en las calles.

Recientemente la música urbana ha ocupado muchos titulares en la prensa. La dinámica del popular cantante urbano Don Miguelo con sus famosos “challenge” lo llevaron de nuevo a la cárcel, en donde se le dictó una coerción de presentación periódica por la presencia de menores de edad en sus videos en redes sociales.

El nativo de San Francisco de Macorís expresó arrepentimiento y reveló que no tenía intención de dañar a nadie.

La Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía, institución que está llamada a regular lo que se difunde por radio y televisión, hoy está acéfala porque no ha sido designado el sucesor de J.M. Hidalgo, ha tenido en los últimos años un rol tímido al controlar la difusión no solo del contenido musical vulgar, sino de lo que se habla y promueve en determinados programas de radio y televisión, así como por las plataformas digitales. No existe una legislación actualizada en ese sentido, pero tampoco los dueños de medios tradicionales establecen reglas en el buen uso del lenguaje.

Este lunes los comediantes se han expresado en contra de la promoción contenido vulgar. Entre otros, Raymond Pozo y Miguel Céspedes fijaron su posición.

Miguel Céspedes acudió a su cuenta de Instagram para alzar su voz en contra de las líricas del género urbano.

“No más música con malas palabras, no más porno auditivo, no más violencia auditiva. Únete a la campaña”, expresó el compañero de fórmula con Raymond Pozo.

A propósito del tema, este fin de semana Diario Libre realizó un reportaje sobre “la evolución de la música urbana”, donde sociólogos, locutores, programadores y artistas del género dieron su opinión sobre este controversial género, sus letras e influencia en los jóvenes.

Para el locutor y productor radial Luinny Corporan, uno de los más conocedores del género urbano de la actualidad “la música urbana es la herramienta que ha ayudado a muchos jóvenes a poder expresarse y poder salir adelante cuando muchas puertas le fueron cerradas”.

De forma parecida se refirió Charlie Valens, pionero del género urbano.

“En su mayoría, estos jóvenes provienen de barrios marginados, que vieron en la música urbana la manera de trascender musicalmente hablando, aunque algunos de ellos descuiden la calidad de la lírica”, señaló.

A juicio del sociólogo César Cuello, las expresiones que algunos de estos cantantes usan en sus canciones y el comportamiento que exponen en sus redes sociales incide en el accionar de sus seguidores de forma directa.

“Por supuesto que incide. Todo lo que tiene que ver con expresiones populares dominantes que se hacen masivas, modela el comportamiento. Además, esas canciones vienen acompañadas, no solo de letras, sino de personas que se glorifican y se convierten en referentes populares, y más con el dominio de las redes sociales y de los medios de comunicación masiva”, señala el también profesor universitario y filósofo.

La locutora Katiuska Peguero, quien produce el programa radial Flow Kathira por la emisora Power 103.7, coincide con el intelectual asegurando que “este tipo de contenido lacera” a los jóvenes y debe regularse, porque no es cierto que en los barrios solo haya este tipo de ejemplos.

“Hay muchos jóvenes valiosos, con historias de superación, que pudieran ser inspiraciones para los exponentes del género”, observa.

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