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La pandemia del COVID-19 ha dejado a la sociedad mundial bajo los efectos de una purga en la que todos perdemos, pero los más afectados son las personas de edades avanzadas. Lo que sucede es que en esta etapa de la vida necesitamos más afectos que nunca, que nos besen, que nos abracen, que nos permitan escuchar y ser escuchados o que tan solo nos permitan ver los rostros de la larga lista de seres amados. Sin embargo, las voces médicas indican que deben permanecer aislados de quienes llevan una vida social activa, ya que podrían ser fuentes de contagio del letal coronavirus; de manera, que esta medida para salvaguardar la parte física es también un agente que afecta la parte emocional, tan peligrosa como la anterior.

El tema se convierte en un dilema que impacta a esta parte de la sociedad y que debe ser delicadamente tratada como parte de los retos a librar a propósito del Día del Adulto Mayor, conmemorado el primer día del mes en curso; y que para abordar esta problemática entrevistamos a Alexandra Campusano del Centro de Cuido Diurno para Adultos Mayores, Golden Age, donde se llevan a cabo una agenda de actividades recreativas, terapéuticas y sociales que estimulan las funciones físicas y mentales, elevando la autoestima y el bienestar; y al resto de la familia, ofrecemos toda tranquilidad cuidando afectiva y profesionalmente a sus seres queridos. Entre ellas clases de baile, de arte, terapia de música y ocupacional, ejercicios diarios y paseos.

Vejez en tiempo de Covid 19, ¿cómo afecta el aislamiento a un adulto mayor?

Con el distanciamiento y pérdida de las rutinas que ha experimentado el adulto mayor como medidas de protección para reducir el riesgo de contagio de Covid 19, han sufrido un deterioro importante de sus capacidades funcionales y cognitivas, afectando también las emociones. Desde el aspecto emocional, muchos adultos mayores experimentan irritabilidad que lleva a discusiones constantes, agresión verbal o física, comentarios sobre situaciones negativas y desesperanza en el futuro, preocupación por la salud de sus familiares y la propia, presentan síntomas ansiedad cómo caminar mucho, sudoración excesiva y respiración acelerada y aumento en el consumo de alcohol y cigarrillos. Vemos cómo la socialización es fundamental en el bienestar de las personas.

También se identifican cambios a nivel funcional y cognitivo:

Desde el punto de vista funcional, aumenta o aparece la inestabilidad para incorporase, tiene mayor necesidad de apoyo para evitar caerse, estos dos elementos representan un aumento de riesgo de caídas, una de las principales causas de discapacidad en el adulto mayor; presentan temblores en las manos y un agarre de objetos no adecuado.

En el aspecto mental o cognitivo, muestran inflexibilidad y poca aceptación al cambio de rutinas, dificultad para recordar citas, compromisos, fechas y toma de medicamentos; problemas para atender, concentrarse y seguir el hilo de una conversación; han comenzado a tener conversaciones incoherentes, dificultad para encontrar las palabras y problemas para manejar el dinero.

¿Cuáles son las consecuencias de la soledad en la salud física y mental del envejeciente?

Los seres humanos somos entes sociales, necesitamos estar en contacto con otras personas, conversar y ser escuchados. Los adultos mayores reportan que, mientas más personas estén en su entorno, se encuentran más satisfechos con su vida. Al perder contacto con familiares y amigos, se afecta su autoestima y puede llevar a depresión. En cuanto a la salud física, el aislamiento contribuye a elevar las discapacidades, la reducción de movilidad afecta el equilibro y fortaleza de miembros inferiores que son fundamentales para el traslado independiente.

Muchos adultos mayores necesitan asistencia para realizar actividades cotidianas como bañarse, cocinar, arreglar la casa, tomar sus medicamentos, hacer las compras, entre otras, por lo que se requiere el seguimiento de las familias, quienes también pueden detectar cambios y situaciones que requieran una ayuda profesional.

¿Cómo debería ser una rutina de vida saludable para una persona en esta etapa de la vida?

La vida de los envejecientes, al igual que las de las personas de otras edades, debe equilibrar las responsabilidades cotidianas, con las actividades recreativas, una buena alimentación, ejercicios rutinarios y una red de apoyo social que permita la integración, aumente la autoestima y el sentimiento de pertenencia. Los adultos mayores necesitan saber que contribuyen en sus hogares y que son valorados.

¿Cómo identificar que algo anda mal con la salud emocional del adulto mayor?

La observación es fundamental. Si el adulto mayor comienza a presentar comportamientos que no son regulares, cambios drásticos y frecuentes de humor, tristeza, miedo o apatía, es importante que preguntemos las razones de su comportamiento o demos espacios para que nos cuenten que les está sucediendo. Debemos estar atentos al tiempo que tienen manifestando esas conductas, si vemos que no se mejoran o desaparecen, podrían ser síntomas de que necesita ayuda para canalizar sus sentimientos o de la aparición de algún trastorno neurodegenerativo.

A propósito de haberse conmemorado su día, ¿cuáles son los principales retos que tenemos sociedad en torno a las personas de la tercera edad?

Entendemos que, cómo sociedad, debemos tratar con respeto y empatía a los adultos mayores, asegurando su integridad física y su bienestar; valorar las aportaciones de los envejecientes a la sociedad, sus logros y experiencias han servido de base a la forma como vivimos; ofrecer facilidades y oportunidades de que continúen siendo activos, disfrutando su vejez y contribuyendo a sus hogares; y asistir a aquellos que están en situaciones vulnerables, respetando su dignidad como seres humanos.

¿Cuáles recomendaciones da a las familias de un adulto mayor?

Amor, respeto, empatía y tiempo. Los adultos mayores forman parte de nuestras vidas, debemos escuchar sus historias, comprender sus temores y perdonar sus errores. Conocer las características del envejecimiento, permite a los familiares entender a qué se deben los cambios que está experimentando el adulto mayor, pueden detectar situaciones que no están relacionadas al envejecimiento normal y buscar ayuda rápida y oportuna. Es importante compartir tiempo con ellos, ya sea en actividades cotidianas como conversar, leer juntos un artículo de su interés, ir de compras, jugar juegos de mesa y pedirles consejos para nuestras decisiones.

Por otra parte, es fundamental generar espacios donde puedan socializar con sus pares, personas de su generación que tengan gustos o intereses afines. El contacto social puede darse siguiendo protocolos de seguridad y otras medidas de cuidado, así como también, se han desarrollado y masificado formas de contacto de manera remota, que se adaptan a las características y circunstancias de cada persona. Los adultos mayores se han adaptado a situaciones que quizá no imaginamos, por tanto, la tecnología no es una barrera insorteable, requieren de nuestra paciencia en mostrarles cómo lograrlo.

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