Se ha vuelto una costumbre que la gente, en su afán de colaborar con la mejoría de otra persona en determinada situación de salud le indique algún producto tomado o untado que le funcionó a ella pero no necesariamente tiene el mismo resultado en quien recibe la información.

La dermatóloga Patricia Velis, del Instituto Dermatológico “Dr. Huberto Bogaert Díaz (IDCP)”, explica que la automedicación es un problema que afecta a todas las ramas de la medicina y el tema de la piel no escapa a esa realidad. “El problema es que se aplican productos que no son específicos para la piel. A esto súmale si la persona tiene alguna condición de salud, los riesgos son mayores. Cuando escuchas que un vecino, un amigo, y hasta en el colmado, te dicen yo tuve eso y me coloqué tal o cual cosa, esas son las recomendaciones más peligrosas, porque hacemos más daño y en su defecto complicamos la situación”, describe en tono preocupante la dermatóloga Velis.

La experta agrega que las personas deben comprender que cada ser humano es único y no responde a los productos de la misma manera, de ahí la importancia del acompañamiento de un médico, y precisa que con frecuencia se encuentran productos en este país que se venden sin receta, con formulaciones no apropiadas, accesibles para cualquiera hasta en el mercado. A manera de ejemplo, cita las cremas blanqueadoras, las cuales tienen componentes que van desde hidroquinona, un esteroide fuerte, ácido retinoico “y quién sabe qué más cosas. Son elaboradas de manera artesanal y vendidas sin controles en cualquier espacio”.

Pero la dermatóloga agrega otro ejemplo, un paciente que tenga algún tipo de infección o nacido, como le llaman, “viene y se aplica cremas que ni siquiera son apropiadas para uso humano, como una denominado ubrenal que es un antibiótico usado para las vacas, y la gente se lo pone con mucha tranquilidad en el cuerpo. A veces se untan la crema de deporte que es un desodorante, en alguna lesión de la cara o del cuerpo, lo cual tampoco es apropiado”.

La galena, con más de veinte años de experiencia, relata que el común de los pacientes, antes de ir al especialista, consulta al vecino, al amigo y a eso agrégale que se empieza a poner y tomar todo tipo de medicamento, y en última instancia acude al especialista o a su médico de cabecera.

Otro aspecto que preocupa a la dermatóloga es la cantidad de personas que a través de las redes sociales promueven el uso de productos fabricados en la casa para aplicar en el rostro o en el pelo: “deben tener cuidado”. La doctora Velis, quien ofrece sus servicios en la tanda matutina en el IDCP, manifiesta que le espanta la cantidad de personas que siguen este tipo de cuentas, donde sus creadores, además de dedicarse a producir este tipo de productos caseros también indican cómo se deben aplicar. “La gente debe tener mucho cuidado!”, explica, aclarando que lo natural no es malo, pero una mala aplicación por parte de quien se lo auto-aplica puede generar irritación y, en casos extremos, lesiones irreparables en su piel o cuero cabelludo. “La aplicación de la sábila y algunas frutas mezcladas con otros ingredientes pueden provocar reacciones a tal punto que provoquen irritación, algún tipo de alergia o dermatitis por contacto”, puntualiza la dermatóloga.

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