El éxito es solo para los que perseveran. Si alguien tiene clara esta frase es el actor y comunicador Liondy Ozoria. Antes de ser considerado el padre de los muñecos de República Dominicana por sus dotes para la Ventriloquía (el arte de modificar la voz para imitar otras voces u otros sonidos), el humorista no la tuvo nada fácil.

En un post publicado en su Instagram, el que se hizo famoso por darle voz al pícaro Ñeñeco, tuvo que dejar sus estudios de publicidad por falta de recursos y ayudar a su padre en el negocio familiar, la tapicería.

En su mensaje, que tiene el fin de inspirar a otros, Ozoria revela que, “yo solo quería seguir ayudando a papi en la tapicería y ver si terminaba mi carrera de Publicista en la UASD, no pude porque no producíamos lo suficiente para cubrir los gastos de la carrera”, escribió.

Sin embargo, fue ahí que descubrió su talento. “Descubrí que tenía un talento al que me fajé para desarrollar y recibí muchos rechazos en el intento de darme a conocer”.

Él narra que la oportunidad para entrar a los medios tuvo que buscarla desde el minuto uno, sin conocer a nadie, pues no es como ahora que las redes sociales crean carreras.

“No era como ahora que hay redes sociales, había que moverse, lograr contacto físico con las oportunidades y demostrar ahí, en el momento, que eras bueno, no era editado el talento para mostrarlo en Instagram”, confesó.

De ese proceso han pasado 20 años y hoy Liondy puede presumir de un reconocimiento que se ganó a base de talento. Una historia que inspira. ¡Sí el pudo todos podemos!

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