Con la destitución del canciller haitiano, Claude Joseph, se cierra momentáneamente una etapa conflictiva vivida por la República Dominicana a nivel de sus relaciones con la vecina nación.

El propio primer ministro interino de Haití, Ariel Henry, reconoció que con los cambios hechos a parte del gabinete ministerial aspira crear un “ambiente seguro y estable” en un país azotado por una crisis política, económica y social.

A raíz del asesinato del presidente Jovenel Moïse, en julio del año en curso, Claude Joseph se convirtió en un contestatario funcionario que, en vez, de luchar por la unión de los dos países que comparten frontera, interpretaba su propia realidad de las cosas.

Joseph, el efímero primer ministro interino del país más pobre de América, dejó ver su lado conflictivo cuando respondió a un llamado que hiciera el presidente dominicano Luis Abinader en relación a Haití, en el que cuestionaba el problema de inseguridad.

A esto, el funcionario haitiano contestó que la República Dominicana vivía un “aumento de la delincuencia”. También comparó la delincuencia dominicana con la crisis y dominio que tienen las bandas en los sectores del país haitiano.

En un momento, el exministro de Relaciones Exteriores de Haití lamentó que sus palabras hubiesen sido “malinterpretadas” por las autoridades dominicanas, invitando a los líderes de ambos países a resolver el problema de inseguridad en la zona oriental y occidental de la isla.

Aun con los ataques de Joseph, el presidente dominicano Luis Abinader exigió, por distintos medios, a la comunidad internacional que actuara y ayudara “con urgencia” a Haití.

En la última carta que envió el entonces canciller Joseph al primer ministro Ariel Henry, le señaló que el río Masacre no nació en República Dominicana y que por tanto se hacía necesario continuar con la construcción de una presa del lado del afluente en Juana Méndez, para desviar el agua a su territorio.

“El Estado haitiano no tiene por qué suspender o detener un proyecto que acometa bajo mandato de un gobierno extranjero”, dijo Joseph, al tiempo que alegó que los trabajos habían sido suspendidos por varios meses luego de protestas “infundadas” levantadas por las autoridades dominicanas.

La situación de emergencia e inseguridad en que se encuentra Haití y las difíciles relaciones diplomáticas degeneraron en el despliegue de 12,000 militares dominicanos en la frontera con Haití, la regulación de trabajadores extranjeros, la suspensión del programa especial de visa a estudiantes haitianos y el establecimiento de 38 oficinas en todo el territorio nacional para identificar a todos los extranjeros.

Otras declaraciones que fueron criticadas en el país fue cuando Joseph pidió en diciembre de 2020 a su homólogo dominicano, Roberto Álvarez, un cambio en la retórica de las autoridades de este país, para eliminar la “narrativa negativa” hacia Haití y hacia sus ciudadanos.

También en mayo del año pasado, el ministro haitiano de Asuntos Exteriores tildó de “incomprensión” las declaraciones del entonces ministro de Salud dominicano, Rafael Sánchez, quien pidió a la comunidad internacional ayudar a Haití para evitar una “catástrofe mayor” en ese país debido al coronavirus.

El canciller haitiano dijo que su Gobierno realiza una gestión “muy transparente” en cuanto a la crisis del COVID-19. “Hay incomprensión de parte de la República Dominicana. Debemos abordarla, debemos clarificarla. Es extremadamente importante armonizar nuestras relaciones, porque compartimos la misma isla”, dijo el alto cargo haitiano en entrevista difundida por Radio Kiskeya.

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