En agosto del año 2010 el entonces presidente Leonel Fernández decretaba que la televisión terrestre digital –también llamada TDT- entraría en la escena local, a más tardar, en 2015, luego de un proceso de transición en el que todos los sectores participarían.

Llegó el año límite y nada ocurrió. Un nuevo decreto oficial, esta vez de Danilo Medina, alargó la vida de la televisión analógica hasta 2021. Y el mes pasado, ya con Luis Abinader como presidente de República Dominicana, el plazo para concretar el apagón analógico fue extendido una vez más: ahora será en el año 2022.

A inicios de este mes el presidente del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones, Nelson Arroyo, señalaba que ya el próximo año se iniciarán las pruebas para el cambio de televisión analógica a digital, pero desde el gremio que agrupa a las empresas de telecomunicaciones del país poco saben al respecto.

En esa entrevista, Arroyo indicaba que a partir del 19 de noviembre serán convocados los representantes del negocio de la televisión para hablar del apagón analógico, reunirse en mesas técnicas y aportar informaciones a los ejecutivos de los canales televisivos sobre cómo será el proceso.

La directora ejecutiva de la Asociación de Empresas de Comunicación y Tecnología (Comtec), Claudia García, señaló a Diario Libre que desconoce si el Indotel ha sostenido conversaciones preliminares con las operadoras de telecomunicaciones sobre el tema.

¿De qué se trata el apagón?

Actualmente la televisión en República Dominicana se transmite a través de la tecnología analógica, y la idea es dar paso a la televisión digital terrestre, un estándar que mejorará significativamente la calidad de la imagen y el sonido. A ese paso se le denomina “apagón analógico”.

Desde el punto de vista técnico, la migración de la televisión del sistema analógico al digital tiene consecuencias positivas: el apagón permitirá nuevos servicios interactivos, multiplataformas, más señales y mejoras en la calidad de la imagen y del sonido.

Lo que hace la digitalización de la televisión es una mejora del uso del espectro porque libera espacio de la banda, de manera que en el mismo espacio del espectro pueden operar más canales de televisión. Ese alivio hace que parte de la banda liberada pueda utilizarse para servicios móviles, en redes 4G y, más adelante, en 5G. De tal forma, el apagón analógico resulta importante para las televisoras, pero también para todos los operadores de servicios de telecomunicaciones.

Eso es en el ámbito tecnológico, pero para la población también hay impactos. La calidad de la imagen y del sonido que emitirán las televisoras mejorará notablemente, pero no es un proceso simple. Tras el apagón analógico los televisores podrían no recibir más las señales de las televisoras. La directora ejecutiva de Comtec señala que, para poder ver las imágenes transmitidas por los operadores de televisión, se necesitarán televisores con sintonizadores digitales integrados o utilizar un sintonizador externo adaptado al televisor análogo, una cajita convertidora.

“Estos sintonizadores externos procesan las señales digitales y las pasan al televisor que carezca de este, para poder sintonizar y ver la transmisión en la pantalla. En algunos casos también es necesario conectar una antena aérea que sintonice las frecuencias digitales y las entregue al sistema (antena UHF), pues las antenas de televisión actuales no captan la frecuencia de televisión digital, aun teniendo la televisión digital”, señaló.

Esto ocurrirá porque no todos los aparatos de televisión están adaptados para la era digital, así que podría haber usuarios para quienes el apagón analógico sea contundente si no compran los convertidores.

En el año 2014 la administración de Medina había prometido que asumiría la cobertura de las cajitas convertidoras para compensar a los afectados del apagón analógico. En ese año se anunció que adquirirían un millón de dispositivos para adaptar a los televisores.

La directora ejecutiva de Comtec recordó que para las operadoras de servicios de televisión por suscripción y para las prestadoras de telecomunicaciones también habrá consecuencias. Para las operadoras de cable, el apagón “podría representar un cambio en los hábitos de consumo de los usuarios porque implica una inversión en un televisor digital o un sintonizador digital externo”.

Mientras que para las prestadoras de servicios de telecomunicaciones, el cambio tiene un valor estratégico porque “implica que las frecuencias que ahora utilizan los operadores de televisión quedarían liberadas para su asignación para la operación de servicios inalámbricos avanzados”, dijo García.

Una región a la expectativa

El apagón analógico es un proceso mundial. En Europa y Estados Unidos ha sido completado, así como en algunos países de América Latina. Pero la realidad es que en la región son mayoría las naciones que todavía tienen este proceso pendiente.

Estados Unidos completó el apagón hace 11 años, en 2009, y Canadá lo hizo un par de años más tarde, en 2011, mientras que México culminó su proceso en 2015.

La expectativa se mantiene en el resto de América. Costa Rica debería completar su apagón analógico este año y Brasil en 2023, según estudios regionales. Paraguay y Argentina debería culminar su proceso el próximo año, mientras que Colombia y República Dominicana tienen plazo hasta el 2022. Ecuador, Perú y Chile le seguirían durante los siguientes años.

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