Este martes, cuando las clases a distancia iniciaron de manera formal, en varios sectores capitalinos no se observaban a los estudiantes recibiendo la docencia a través de televisión o de emisoras de radio y mientras dijeron que usaban los teléfonos celulares de sus progenitores; fueron observados otros niños y jóvenes “merodeando” por las calles.

Rosela Díaz, madre de dos estudiantes del sector capitalino 27 de Febrero tiene dos hijos en edad escolar.

Se gana la vida confeccionando cortinas, colchas y cojines en su casa y eso le permite poder ayudar a sus hijos durante la enseñanza.

Uno de sus vástagos estudia en primaria y el otro, en secundaria.

Al contar con un solo aparato celular al que le puede recargar el internet alterna el horario de enseñanza de sus hijos para poder garantizar que no pierdan el año escolar.

“Es menos complicado. Es una ventaja mi trabajo porque así los ayudo. Para otras madres debe ser más difícil”, explicó

También, considera complicado que las clases estén basadas en la tecnología.

“Están trabajando con el mismo celular los dos (niños)”, expresó.

La plataforma que utiliza es el WhatsApp y Classroom, según informó.

En la sala de su casa tenía una cartulina con las “Reglas de Convivencia” dadas a conocer a ambos hijos durante la primera semana de ambientación.

En tanto que Karina M. del Orbe, vive en San Carlos y tiene un hijo en edad escolar. Con la venta de pacas y ayudando a su padre en un negocio de vender camas puede sustentarse y a su hijo.

“Yo no estoy de acuerdo con la clase virtual porque yo no tengo tiempo y con el celular a veces entra la señal y a veces no entra la señal”, dijo.

Informó que en la casa donde vive los primitos tienen que compartir una tableta y un celular para poder estudiar.

Afirmó que no tiene condiciones económicas para comprarle un dispositivo electrónico a su vástago.

“Yo paro el día entero trabajando y no los dejo solos en la casa porque no tengo con quien dejarlo. Ellos se pasan el día entero conmigo. En el trabajo yo le doy comida los atiendo y vivo pendiente de ellos. No estoy de acuerdo con esas clases. Prefiero que sean suspendidas”, afirmó la madre.

Daniel Arias, es motochista y reside en Villa María. Dijo que tiene tres hijos en edad escolar pero que solo a uno de ellos le han dado una mochilla y tres cuadernos como sus “útiles escolares”.

Su hijo tiene 7 años y cursa el tercero de primaria y “Supuestamente le iban a entregar la tablet y no le dieron la tablet na´”.

Mostró a reporteros de Diario Libre la mochila que le dieron que contenía un cuadernillo y tres cuadernos. “No le dieron ni lápices”, criticó.

Se preguntó dónde están las tabletas que el ministro de Educación, Roberto Fulcar, prometió: “O sea que eso no está bien. Ellos dijeron que iban a dar Tablet pero las Tablet, ¿dónde están? ¿Están escondías?”.

Cuestionó también cómo podrán aprovechar las clases a distancia a través de los teléfonos inteligentes o el televisor si los apagones, en el sector donde reside, se producen muchas veces al día.

“Como mis hijos van a aprender?”, dijo y agregó que tendría que poner una recarga por varios días para poder garantizar el aprendizaje de sus vástagos a distancia.

“Yo lo que soy es motoconchista. No tengo la situación para tener internet. En verdad yo no entiendo cómo es que está este gobierno”, manifestó.

Niños “andariegos”

En las calles de muchos sectores capitalinos se observaron varios niños y jóvenes en edad escolar haciendo otras actividades durante el horario de las clases a distancia.

Muchos de éstos estaban acompañados de sus progenitores y andaban sin mascarillas.

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