Según estimaciones de la Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos (RNDDH) actualmente se producen más de cinco secuestros al día, indicó a Efe la directora de la organización, Mary Rosy Auguste Ducéna. Un panorama preocupante que favorece que la gente se olvide de la mera existencia de la covid-19.

Dos dominicanos y un haitiano que forman parte de un equipo de cine fueron secuestrados el sábado en Puerto Príncipe mientras regresaban a la capital tras un rodaje en el sur del país.

Los dos dominicanos trabajan como técnicos en la productora de cine Muska Group y en el momento del secuestro estaban acompañados de un intérprete haitiano, según dijo este domingo a Efe un responsable de la empresa.

“Efectivamente, dos técnicos dominicanos y un intérprete haitiano fueron víctimas de un secuestro”, dijo el responsable de la productora haitiana, que no quiso agregar más detalles.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de República Dominicana informó por medio de una nota de que da “estrecho seguimiento” a las investigaciones del “aparente secuestro” de los dos nacionales de este país.

En el comunicado, la cancillería informó de que las autoridades dominicanas “dedican todos sus esfuerzos para la devolución sanos y salvos de los ciudadanos y sus equipos”.

Según la prensa local, los secuestradores han pedido 2 millones de dólares a cambio de su liberación.

El rapto se produjo la noche del sábado en la zona conocida como la 5ª Avenida, en la entrada sur de Puerto Príncipe, un sector considerado anárquico debido a la inseguridad existente.

El secuestro se produjo entre las 21.45 y 22.00 horas del sábado (02.45 y 03.00 GMT del domingo), cuando el equipo de la productora acababa de regresar a la capital haitiana, después de un rodaje que terminó con retraso en la ciudad costera de Jacmel.

El vehículo estaba siendo escoltado por vehículos de Policía por delante y por detrás, según dijeron fuentes conocedoras de los hechos.

Según las fuentes, los dominicanos llevaban un costoso equipamiento cinematográfico en el vehículo, que también se lo llevó la banda de secuestradores.

Desde el año pasado, se ha disparado el número de secuestros en Haití, que son perpetrados por bandas armadas que raptan a diario a personas de toda condición social para reclamar rescates.

Según estimaciones de la Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos (RNDDH) actualmente se producen más de cinco secuestros al día en el país, indicó a Efe la directora de la organización, Mary Rosy Auguste Ducéna.

Con un año de pandemia a cuestas resulta imposible librarse del constante flujo de información sobre la covid-19 y tener la enfermedad en mente casi de forma constante, pero si alguien quiere olvidar el coronavirus que visite Haití, es un lugar donde se puede lograrlo.

Para empezar, la incidencia de la enfermedad es realmente baja: desde el inicio de la pandemia se han confirmado 12.274 casos y 247 muertes, con una letalidad del 2,01 %, según las últimas cifras oficiales.

Eso en un país con una población de unos once millones de habitantes que desde hace meses hacen su vida como si la covid-19 no existiera.

Desde que el Gobierno decretó la reapertura del país a finales de junio pasado, tras un confinamiento de tres meses, la enfermedad no ha vuelto a condicionar las rutinas de los haitianos, que se pasean sin mascarilla y no se privan de aglomeraciones.

Muestra de ello es el mercado de Pétion Ville, en la capital, donde son contadísimas las personas que van con mascarillas, a pesar un nivel de estrechez tal que cuando pasa un vehículo de cuatro ruedas algunos vendedores deben mover parte de la mercancía expuesta en el suelo, resultando entre los peatones un nivel de fricción poco deseable, al menos en plena pandemia.

La baja incidencia podría ser motivo de estudio para la comunidad científica, aunque para el infectólogo Jean William Pape, copresidente de la comisión multisectorial de gestión de la covid-19 en Haití, la explicación es que, “probablemente, la mayoría de la gente ya se ha encontrado con la infección” y “están protegidos”.

Por eso, “los casos no están aumentando exponencialmente”, indicó el médico a Efe, descartando que haya o vaya a haber una segunda ola de la enfermedad en el país, aunque señaló que recientemente sí “ha habido un aumento de casos” procedente del sector de población que viaja.

“Sin duda, también hay transmisiones comunitarias. Pero lo que más hemos visto es gente que tiene la oportunidad de viajar y que tiene hijos que han regresado a Haití desde Estados Unidos y Europa. Son las personas que pertenecen a una clase más acomodada” y que no ha tomado precauciones.

La oficina de Naciones Unidas en Haití destacó en su último informe que el impacto de la pandemia en la salud de la población haitiana sigue siendo menor de lo esperado inicialmente.

No obstante, subraya el informe, esto no impide que los efectos de la covid-19 en la economía mundial empeoren la ya desesperada situación socioeconómica y humanitaria de Haití.

Por otra parte, la detección del virus no parece algo prioritario en el país, si se tiene en cuenta que los centros de atención sanitaria gratuita donde se realizan pruebas no atendieron a pacientes durante varios días en la última semana a cuenta del carnaval, según pudo comprobar Efe al visitar uno de ellos.

De hecho, el Carnaval se celebró en Haití por todo lo alto y varias ciudades del país gozaron del raro privilegio de organizar este año unas de las fiestas carnavalescas más multitudinarias del mundo.

Mientras Río de Janeiro, Venecia o las islas Canarias cerraron sus puertas a las fiestas de disfraces, las ciudades haitianas de Jacmel (sur) o Port-de-Paix (norte) vivían en ebullición, con aglomeraciones multitudinarias en las que participó y bailó hasta el presidente Jovenel Moise.

El otro gran motivo para no oír hablar de la covid-19 en Puerto Príncipe es la grave crisis política y de seguridad que atraviesa el país, agravada desde que el pasado 7 de febrero el Gobierno denunció que la oposición estaba organizando un golpe de Estado.

Ante esta tesitura, y con la oposición dedicada a promover movilizaciones, las calles de Puerto Príncipe han acogido a diario protestas para exigir la salida del poder del presidente Moise, manifestaciones que algunos días pueden llegar a reunir a miles de personas y tornarse violentas.

Una cuestión, la de la violencia, que también desvía la atención del tema sanitario, sobre todo si se tiene en cuenta el exorbitante número de secuestros que se producen en el país.

Según estimaciones de la Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos (RNDDH) actualmente se producen más de cinco secuestros al día, indicó a Efe la directora de la organización, Mary Rosy Auguste Ducéna. Un panorama preocupante que favorece que la gente se olvide de la mera existencia de la covid-19. EFE

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