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Además de entretener e informar, en la red social de Instagram hay perfiles que se dedican a educar, me refiero a estudiantes que ejercen la labor de mentores y líderes de una comunidad. A ellos se les llama estudigramers, comparten apuntes, consejos, mensajes motivadores y experiencias, hacen todo esto con un minucioso orden y donde predomina un cuidado de todos los aspectos visuales: colores, caligrafía, encuadre e iluminación.

Un estudiante que decida compartir enseñanzas a través de las redes debe cumplir un perfil, o al menos eso es lo que esperan los consumidores. La doctora en comunicación Patricia Izquierdo y la investigadora Eliana Gallardo plantean las características de un estudigramer ideal: debe tener varias redes (Instagram y YouTube), hacer videos explicativos, los apuntes deben ser claros, ordenados, actualizados y competentes. Debe enseñar a hacer apuntes y ayudar a completarlos, explicar a su manera, contar sus experiencias, ser motivador, buen estudiante, aceptar críticas y tener el perfil actualizado.

La interactividad que ofrecen las redes sociales configura un espacio completamente híbrido en el que los jóvenes pueden compartir sus conocimientos y aprender nuevos, lo que ha generado un auge en la cultura colaborativa.

La práctica de utilizar Instagram como un medio de estudio resulta provechosa para todos los actores implicados, ya que como afirman Arriaga, Marcellán-Baraze y González-Vida en su libro “Las redes sociales: Espacios de participación y aprendizaje para la producción de imágenes digitales de los jóvenes”: “el acto de compartir lo producido contiene también, en sí mismo, un acto de aprendizaje, tanto para quien obtiene una respuesta a lo que muestra, como para quien observa lo producido por otros”.

Junto a contenidos académicos en esta comunidad, quedan muy presentes los aspectos motivacionales, son frecuentes tanto los enunciados de automotivación, como las consignas de apoyo a la comunidad.

El fenómeno #Studigram representa las nuevas destrezas transmedia que Ferrés y Piscitelli describen en su libro “La competenciamediática: Propuesta articulada de dimensiones e indicadores”: aprender haciendo lo que gusta; aprender por simulación; aprender mediante el perfeccionamiento del trabajo propio o ajeno; y aprender mediante una enseñanza con la que el joven transmite y recibe conocimientos.

La primera destreza la protagoniza el estudigramer, la segunda solo el seguidor/a, y la tercera y la cuarta toda la comunidad.

Para seguir a un estudigramer pesa más el contenido, los temas y el cómo lo aborda, que la persona en sí. Y analizando el aspecto económico de estos influencers, se pueden observar dos elementos relevantes: presencia de marcas y tiendas en línea.

Las empresas figurantes en mayor medida son las de rotuladores como Stabilo Boss, papelerías y mochilas. Los estudigramers también monetizan su comunidad online vendiendo sus esquemas, agendas y planificadores. El ejemplo más destacado es el de la estudiante británica de Comunicación “Emma Studies”, que tiene más de 300,000 seguidores y tienda online.

La autora es especialista en Comunicación Digital

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