¿Cómo es alojarse en un hotel en estos tiempos de covidianidad? Un grupo de periodistas lo vivimos de primera mano en el Hard Rock Hotel & Casino Punta Cana, donde la distancia de seguridad, el uso de mascarilla, los protocolos de higiene y el sentido común se han convertido en la rutina diaria de este hotel para mantener a sus huéspedes “Safe + Sound”, como ellos mismos han denominado a su programa de seguridad. Aún así, “la cooperación de la gente es vital para que los protocolos se cumplan al 100%, algo que trabajamos con nuestros huéspedes para cuidarlos a ellos y a nosotros”, advierte el director de ventas Ramón Romero.

Lo primero que encontrarás a la llegada será un tapete desinfectante para entrar al lobby, presenciarás la desinfección de tu equipaje, y recibirás un kit Safe + Sound (con toallitas desinfectantes y mascarilla), un éxito si has olvidado llevar la tuya. Mientras te registras y desinfectan tu pulsera, o conversas a través de un flexiglass para hacer tu check in, quizás pienses que han olvidado tomarte la temperatura, pero no es así: varias cámaras térmicas, situadas en las entradas del hotel y los edificios, se encargan de medir a cada persona y avisar al centro de mando si hay alguna subida de temperatura.

“La inversión para enfrentar esta pandemia ha sido millonaria, y no solo en términos de tecnología, el costo más fuerte de cada mes son los materiales de los protocolos de seguridad y sanidad”, reconoce Ramón Romero.

En este orden, el factor a destacar es el proceso de desinfección de las habitaciones, donde con máquinas (fogger) de ozono sanitizan el lugar para después sellar con un sticker que solo rompe el huésped al entrar.

El área de alimentos es otro punto fuerte a destacar, donde el director gastronómico, Kalych Elim Padro, hace hincapié en las medidas de desinfección y las inspecciones que la National Food Safety Association y el chef corporativo de Hard Rock International, con el apoyo de Ecolab, realizan cada cierto tiempo para cumplir con todos los protocolos de seguridad.

“Me atrevo a decir que tenemos las cocinas más limpias, higiénicas y preparadas de RD y hasta del Caribe”, dice Kalych, quien añade que la inversión ha sido tan ejemplar que ha recibido visitas de chefs corporativos de otros hoteles para ver sus operaciones como ejemplo de cómo se debe trabajar actualmente.

Para ello, se reorganizaron todos los proveedores, citando a los principales de carácter premium, a quienes se hicieron inspecciones previas a la apertura del hotel y se hizo una compra inicial; pruebas que se hacen mensualmente para confirmar que se siguen los protocolos. Una vez los proveedores llegan al hotel, entran al túnel de desinfección para camiones, ademas se aplican soluciones especiales para las llantas, y después comienza un segundo protocolo para una desinfección interior del camión, con productos probados por Ecolab. Los productos entran por un túnel frío (el único hotel en RD que lo tiene) para recibirlos en un cuarto frío, y otro cuarto a temperatura ambiente (que monitorea desde su teléfono) para los alimentos secos; de ahí todo pasa al almacén, pero antes de entrar a la cocina se eliminan los plásticos y cajas para que el producto entre solo a la cocina sin contaminación externa. A partir de aquí se siguen todos los protocolos normales que ya existían en el hotel. Además, sigue explicando el director gastronómico Kalych Elim Padro, en la parte de entrenamiento se hizo una reinducción con todos los empleados: reconfigurando toda la inducción con el protocolo Safe + Sound, además del Código Reina (específico para la enfermedad), sin olvidar que en la cocina predomina la distancia con áreas marcadas y la sanitización, y un protocolo de cuchillos designados en cada área para no cruzar instrumentos.

La inversión en equipos de cocina también ha sido importante, de modo que cada una pueda tener sus propios equipos sin tener que compartirlos y así poder ofrecer un servicio 100% plateado a los comensales, dado que no se ofrece el buffet por temas de seguridad.

“No se está abriendo ningún restaurante que no haya cumplido con la inspección y se está aprovechando esta situación para remodelar algunas instalaciones del hotel, así tratamos de sacar de lo malo algo positivo”, explica Romero, quien aclara que hay 650 habitaciones en renovación, algunas cocinas y el restaurante de los buffets, Market, en el que se está haciendo (solo en este) una inversión de US$6.5 millones.
Es más, estos protocolos han permitido ahorrar mucho en desperdicios de alimentos (al no tener buffet), una situación que Hard Rock ha sabido reinvertir de forma positiva en alimentos de mayor calidad al alcance de todos los huéspedes, personalizando mucho más las comidas y con un servicio de habitaciones sin límite con todos los protocolos exigidos por su programa Safe + Sound. “El servicio de habitaciones sale de las cocinas individualmente empacado en bandejas especiales, que el mesero deja en la puerta a distancia del huésped para protegerlos tanto a ellos como a los empleados. La calidad no ha bajado y hemos visto un aumento en el volumen de pedidos”, señala Kalych.

El entretenimiento, aunque limitado, también está asegurado, al haberse diversificado en diferentes áreas del hotel para garantizar el distanciamiento físico y evitar aglomeraciones. Por eso, según caminas por las instalaciones del hotel puedes encontrarte con un Dj pinchando música, más música en el área de las piscinas que están abiertas, el teatro tiene una capacidad importante pero con la ocupación actual se mantiene correctamente el distanciamiento, y los lobbys bar están activos, así como la terraza Eclipse, de forma que la gente tenga donde ir pero de forma dispersa. Aperturas que se han ido haciendo con el consentimiento y aprobación de Hard Rock International, para que se cumplan todos los protocolos.

“Sabemos que hacer sentir al huésped bienvenido, esmerarnos en la atención o la calidad de los alimentos, es el esfuerzo que tenemos que poner para que la gente se sienta compensada al estar limitados en otras cosas por la pandemia”, explica Ramón Romero.

Con una ocupación del hotel del 30%, en el mes de agosto, y un pronóstico de subida a un 65% para la temporada de invierno, “vemos esta parte como una inversión a mediano y largo plazo, porque sabemos que para final del año 2021 empezaremos a ser lo que éramos en términos de ocupación y negocio”, dice el director de ventas.

Realmente “este es el mejor momento para venir”, anima Romero, quien ha trabajado en unas tarifas atractivas y competitivas sin bajar la calidad a que la marca Hard Rock International tiene acostumbrados a sus huéspedes. “Tenemos un nombre que cuidar”, asegura.

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