La situación que está viviendo el mundo nos ha hecho reinventarnos en todos los sentidos, afectando de manera directa el patrón laboral de la mayoría de los trabajadores, pues el distanciamiento ha implementado el trabajo desde el hogar como norma en muchísimos sectores. Y ante esto deberíamos preguntarnos: ¿están los hogares preparados con la estructura inmobiliaria necesaria para largas jornadas laborales sin desencadenar afecciones de salud? ¿Estamos poniendo suficiente atención a los problemas colaterales relacionados a la pandemia?

En estos últimos meses mi consulta se ha visto abarrotada de personas con dolores de cuello y espalda que con una exploración médica minuciosa me han hecho llegar a la conclusión de que se han producido como consecuencia del trabajo de oficina desde el hogar, quehaceres domésticos y soporte escolar a hijos, conductas a las que no estábamos acostumbrados ni preparados.

Muchas personas tienen condiciones degenerativas en la columna vertebral, como hernias, protrusiones discales, listesis, escoliosis, deformidades, etc., que en situaciones como estas pueden manifestarse.

Es importante señalar que cuando, además del dolor en la columna misma, este se acompaña de parestesias o “calambres”, dolor en brazos o piernas, debilidad de las extremidades, problemas en el control de esfínteres, pudiera estar ocurriendo una compresión de alguna estructura nerviosa o de la médula misma y requerir una evaluación más profunda por un especialista. Debemos recordar que por la columna vertebral pasan la médula y los nervios encargados de llevar el control de movimientos y recoger las sensaciones de todo el cuerpo. Una interrupción en esta transmisión podría dar los síntomas antes descritos.

A la hora de trabajar desde el hogar, es recomendable un lugar tranquilo, sillas para oficina, los pies apoyados en el piso, las rodillas en ángulo recto a la altura de las caderas, apoyar la espalda completa en el respaldo, guardar un espacio entre la silla y la parte posterior de las rodillas para no comprimir la circulación. La pantalla del ordenador debe estar a la altura de los ojos y a una distancia aproximada de 50cm. Para utilizar el teclado, apoyar los antebrazos en la mesa y no levantar los hombros, y por último y muy importante, ponerse de pie cada una o dos horas.

En conclusión, ante un dolor de cuello, hombros o espalda constante, que no ceda con analgésicos banales, hormigueo, debilidad o parestesias en brazos o piernas, se requiere la evaluación por un especialista de la columna vertebral.

El autor, Ulises Acosta, es neurocirujano con especialidad en cirugía de columna.

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