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La madrugada de este sábado fue hospitalizada Fabiola Campillai, la chilena que perdió la visión en ambos ojos por el impacto de un bote de gas durante una manifestación en el marco de las protestas que comenzaron el pasado octubre en el país.

“Fabiola se encuentra en estado de gravedad hasta que le realicen la próxima intervención quirúrgica a la que se va a someter”, informó a Efe la presidenta de la Coordinadora de Víctimas de Trauma Ocular, Marta Valdés.

El caso de Fabiola Campillai y el de Gustavo Gatica, otro joven que resultó ciego por el impacto de un balín, dieron la vuelta al mundo y sirvieron para denunciar el elevado número de heridos oculares que dejó la represión policial durante las manifestaciones.

Según informaron familiares de la afectada, Campillai solicitó atención médica tras sentir fuertes dolores de cabeza y al “echar líquido encefalorraquídeo por la nariz”.

En la misma jornada, el Gobierno se refirió a los heridos oculares y aseguró que desde el pasado 18 de octubre, cuando comenzaron las movilizaciones, siempre hubo un intento de acercamiento con las personas que dijeron ser víctimas de la represión policial.

“Desde un principio intentamos contactar a las familias que denunciaron ser víctimas”, afirmó el subsecretario del Interior, Juan Francisco Galli, y añadió que el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) y los abogados de las familias lo “impidieron”.

En una entrevista durante agosto, Fabiola Campillai explicó a Efe que nunca ha recibido ningún tipo de ayuda estatal ni tan siquiera una llamada del Gobierno o de la dirección de Carabineros.

La noticia llega una semana después de que la Justicia chilena revocara la prisión preventiva que había decretado en un principio para el expolicía acusado de haber disparado el bote de gas que causó la ceguera total a Campillai mientras esperaba el autobús en una parada cercana a una zona de disturbios.

El acusado, Patricio Maturana, fue desvinculado el pasado 14 de agosto del cuerpo de Carabineros (Policía militarizada), donde ocupaba el cargo de capitán, y se encuentra ahora bajo arresto domiciliario como presunto autor de las graves lesiones.

Según el independiente INDH, al caso de Fabiola Campillai se suman otros 459 episodios de lesiones oculares acontecidos durante las protestas, de los que dos resultaron en ceguera total y 35 sufrieron la pérdida de un ojo.

Diversos organismos internacionales como la ONU y la propia Amnistía Internacional denunciaron el elevado número de mutilados oculares durante la dispersión de las protestas y acusaron a las fuerzas de seguridad de graves violaciones a los derechos humanos.

Chile vive la mayor crisis social desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), con masivas movilizaciones desde el pasado octubre que dejaron una treintena de muertos y miles de heridos y que, tras cinco meses de paréntesis debido a la pandemia, siguen convocando gente.

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