Un indigente escaló casi hasta la cúspide del gran reloj ubicado en el Bulevar de la avenida 27 de Febrero y permanece allí sin que ninguna autoridad actúe para prohibirlo.

Según empleados de la zona, el hombre, suele subir y bajar del monumento, que a simple vista se puede comparar a un edificio de seis niveles.

Mientras Diario Libre realizaba este reportaje, el hombre de aspecto joven, piel oscura y pelo crespo, bajó con dos galones, cruzó la avenida y los llenó en una llave de un call center próximo.

“Él dice que su papá y su mamá le dejaron eso (el gran reloj) de herencia”, manifestó un vendedor de cargadores de celulares del lugar. 

Un agente de seguridad privada también de la zona indicó que el sujeto baja de la estructura y la gente le provee alimentos.

Obstaculización del tránsito 

Revelan que, en varias ocasiones, los sube y baja del hombre, han provocado la obstaculización del tránsito, pues los conductores se detienen mirando temerosos y asombrados la acción. 

Casi en lo más alto, el reloj tiene un espacio similar al tamaño de un baño de apartamento, cubierto con cristales que servían de zona de control cuando la obra se erigió. 

Es justo en este alto punto donde el indigente duerme y descansa.

En la parte baja de este reloj también se pudo ver a unos cuatro hombres y mujeres que almuerzan, parquean motores y duermen en cartones.

El gran reloj, que hoy tiene sus agujas detenidas, fue construido hace aproximadamente 23 años por el extinto herrero José Ignacio Morales, “El artístico”, durante los gobiernos del expresidente Leonel Fernández.

La gran estructura metálica presenta un avanzado estado de oxidación.

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