SD. Tras 16 años trabajando para el Grupo Puntacana, Jake Kheel publica en este libro cada una de las lecciones aprendidas con la esperanza de sembrar la conciencia de la sustentabilidad en profesionales y empresarios. Un libro que, en julio, verá su versión en español con distribución local en RD.

—En una presentación para Tedx, te preguntabas al iniciar en Grupo Puntacana cómo podrías contribuir con el medio ambiente desde una empresa privada, ¿qué opinas ahora?
Las empresas tienen un rol imprescindible en la protección ambiental. Sin su cooperación proactiva, sus contribuciones tecnológicas y de innovación, seria difícil lograr el impacto que necesitamos para reducir la degradación ecológica actual.

—En tu libro hablas de “despertar al gigante dormido”, ¿a qué te refieres?
El sector privado y las empresas son el gigante dormido, un sector del que aún no hemos logrado aprovechar su capacidad de innovación, su creatividad y sus recursos humanos para enfrentar los desafíos ambientales y sociales que enfrentamos. Cuando despertamos ese gigante, veremos un avance exponencial en nuestra capacidad de proteger el planeta.

—¿Cómo descubres ese poder (escondido)?
Necesitamos penetrar en el ADN de las empresas para que se conviertan en agentes positivos de cambio. Personalmente, yo soy ambientalista. Siempre creía que las empresas eran el enemigo del medio ambiente. Pero reconocía que era necesario conocer ese enemigo de cerca. Para mi sorpresa, cuando entré a trabajar en el sector privado con Grupo Puntacana hace 16 años, descubrí que las empresas poseen una gran capacidad para lograr un cambio transformacional positivo, pero ese potencial está subutilizado actualmente. Hay que explotarlo.

—¿Crees que si las empresas se suman a este cambio, seguirán los políticos?
Si las empresas y la sociedad lideran, los políticos seguirán. Los políticos tienen un rol importante en la sustentabilidad, pero los ciudadanos y las empresas tienen que presionarlos para producir políticas coherentes y efectivas. ¡Si no, hay que sacarlos!

—Si la política medioambiental estuviera en tu mano, ¿cuál sería la primera medida que adoptarías?
Haría ilegal botar residuos orgánicos en los vertederos y crearía un sistema de recolección y transformación en energía, biogás, compost o cualquier otro producto que no sea basura. Es una acción transversal en la sociedad: aumentaría el potencial de reciclaje, reduciría emisiones de efecto invernadero, limitaría la contaminación de agua potable, ríos y el mar y afectaría a la sociedad entera. Luego entraría en la protección de las áreas protegidas…

—Algunas empresas (que causaron graves daños ambientales) ahora se ponen la etiqueta de ‘sostenibles’ para hacer ‘greenwashing’, ¿cómo distinguir a las verdaderamente comprometidas de las que solo buscan vender más, seguir una moda o lavar su imagen?
Aunque las empresas son muy sofisticadas en el mercadeo y relaciones públicas, es cada día mas difícil lograr el “greenwash” porque los consumidores y la sociedad en general tiene mayor acceso a información y más potencial de exponer a compañías que están tratando de engañar el publico. La transparencia es la clave. Los consumidores y el sector público tienen que exigir que las empresas transparenten sus prácticas y su impacto ambiental y social, y demandar mejoras.

—¿Qué pasa cuando los ejecutivos ven la sustentabilidad como una forma de beneficiar al planeta y sus ganancias?
La sustentabilidad ofrece diversos beneficios a las empresas que lo integran en sus operaciones. Mejorar su imagen es uno de los beneficiosos, pero no es el único ni el más importante. También puede producir grandes ahorros en las empresas a través de mejoras en eficiencia, por ejemplo en el consumo de energía o materia prima; empuja a las empresas a hacer cambios en su entorno; fuerza a adoptar una cultura de innovación; y prepara a las empresas para ser más resilientes en tiempos difíciles. Durante la pandemia, las empresas sostenibles han logrado manejar el impacto económico en su negocio y mantenerse competitivos por tener una cultura innovadora. Finalmente, la sustentabilidad ayuda a crear una comunidad entre los colaboradores que trabajan por una misión social, en vez de simplemente producir ganancias económicas. Eso se refleja en la lealtad y retención de los colaboradores, un gran beneficio para las empresas.

—¿Y cómo se logra hacer esta conversión?
¡Hay que leer “Waking the Sleeping the Giant” para esa respuesta!

—¿Cuál es el problema medioambiental más grave de las empresas dominicanas?
La indiferencia. Hay muchas empresas pequeñas y medianas que no se sienten comprometidas con el medio ambiente, ni consideran que pueden tener un impacto positivo. Pero el país tiene más empresas pequeñas y medianas que compañías multinacionales y grandes, se necesita la participación de todas para buscar soluciones ambientales.

—¿Qué acciones medioambientales han funcionado mejor en Grupo Puntacana?
Los proyectos ambientales más exitosos de Grupo Puntacana son proyectos que producen beneficios directos para la empresa al mismo tiempo que solucionan un reto ambiental. Por ejemplo, “Descarga Cero,” el proyecto más grande de reciclaje y manejo de residuos en el país que iniciamos en 2007, no solo reduce nuestro impacto ambiental, ha producido ahorros importantes en nuestras operaciones y ha tenido un impacto positivo reputacional de marca para la empresa. Es un proyecto ganar-ganar.

—¿Cuál fue la acción más difícil de implementar y por qué?
El co-manejo de la zona costera ha sido una acción compleja que involucra muchos actores locales como pescadores y operadores de excursiones, el Ministerio de Ambiente, CODOPESCA, y empresas privadas para ordenar las actividades acuáticas en la zona de Punta Cana. El proyecto contempla conservación y restauración de arrecifes de coral, pesca sostenible, y control de actividades marítimas. Toma mucho tiempo y perseverancia lograr que todos los actores participen y colaboran en un proceso de cambio positivo.

—¿Ayudaría en algo la existencia de una asignatura de educación medioambiental en las escuelas?
Por supuesto, la educación ambiental es la base del cambio. El objetivo futuro de esa educación debe ser ubicar todas las carreras dentro del concepto de sustentabilidad. Que no exista “arquitectura verde,” “hoteles verdes” ni “edificios verdes” como áreas especializadas, sino que ser verde debe ser la línea base y totalmente común en todas las carreras. Eso inicia con la educación ambiental.

—¿Cuál ha sido el hábito eco que más practicas en tu vida diaria?
Me fascina transformar los desechos de comida en mi casa en compostaje. El proceso es sencillo, tiene un impacto alto ecológico, y es una actividad que comparto con mi hijo.

—¿Estás de acuerdo con la conexión entre el COVID-19 con la falta de respeto hacia la naturaleza?
Yo creo en la ciencia y las investigaciones científicas han comprobado que la incursión humana en espacios naturales y el consumo de vida silvestre aumenta el potencial de nuevas enfermedades que transfieren de animales a seres humanos. El COVID-19 es un producto de ese fenómeno. Necesitamos mantener un hábitat natural para nuestra propia salud.

—Si tuvieses que explicar a un empresario en una frase por qué es necesario involucrarse en la protección de nuestro planeta, ¿qué le dirías?
La protección del planeta es necesaria para su rentabilidad futura, las comunidades cercanas a su negocio y sus clientes. Tarde o temprano, las empresas y la sociedad pagan el costo de la degradación ambiental por no aprovechar ahora convertir un potencial riesgo de su negocio en un beneficio.

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