Con el aumento de los casos de COVID-19 algunos ciudadanos han decidido reforzar sus botiquines caseros, a pesar de que la automedicación no está indicada, y suplirse con pastillas, jarabes y vitaminas, para subir las defensas.

Durante una visita a la Farmacia del Pueblo ubicada dentro del Colegio Médico Dominicano (CMD), a través de una pequeña rejilla, la dependienta se limitó a decir “no tenemos ningún jarabe para la gripe” al momento de solicitarle los productos.

Como una alternativa ofreció vitamina A y Salbutamol en pastillas, haciendo la salvedad de que estas últimas solo podían ser consumidas por adultos.

Al preguntarle si tenía algún protector digestivo, como el omeprazol, la señora afirmó: “Tampoco tengo nada para el estómago”.

Como última opción, sugirió visitar la farmacia más próxima.

Otra farmacia visitada es la que se encuentra dentro del Ministerio de Salud Pública.

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Infografía

Camión de Promese descargando insumos para la farmacia. (DIARIO LIBRE)

Este pasado miércoles 8, cerca del mediodía, un camión del Programa de Medicamentos Esenciales y Central de Apoyo Logístico (Promese/CAL) estaba descargando insumos para suplir dicho establecimiento, con lo cual se intuía que durante la visita de este viernes, estaría repleta de todo tipo de productos.

Cabe destacar que esta farmacia tiene mucha demanda, ya que es normal encontrar una fila en las afueras. Generalmente personal que labora dentro del mismo Ministerio aprovecha que está ubicada en el estacionamiento del edificio para comprar sus medicinas personales y de sus familiares.

Tal es el caso de una joven quien solicitó un suplemento energético para su madre, pero no había de la especificación demandada, aunque sí otra versión un poco más cara del producto.

Una técnica que se observó aplican con frecuencia es la de pararse en el umbral de la puerta y preguntar antes de hacer la fila si hay existencia del medicamento deseado.

Usando este método, otra empleada del Ministerio se ahorró esos minutos de fila al sol al comprobar que no había eritropoyetina, una inyección usada en el tratamiento de anemia.

Tampoco había ampicilina ni penincilina. El jarabe antigripal brilló por su ausencia, aunque en sustitución, lo estaban ofreciendo en pastillas.

En la estantería se observaban cajas de complejo B, lactulosa y amlodipina, este último utilizado para reducir la presión arterial.

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