Desde antes de que Luis Abinader asumiera la Presidencia, había incertidumbre sobre el presente año escolar, pues la pandemia del COVID-19 forzó que la última etapa del semestre anterior fuera transformada a una modalidad virtual, una realidad para la cual el sistema público de enseñaza no estaba listo.

En su discurso de toma de posesión, el perremeísta adelantó que la educación sería a distancia y virtual, para prevenir contagios del coronavirus. De hecho, el año escolar “Aprendamos en casa” comenzó oficialmente el 2 de noviembre, entre apagones energéticos, problemas de conectividad y falta de material impreso. Su efectividad, desde el arranque, está en la mira.

“Tenemos las pantallas, pero no tenemos internet”, le dijo a Diario Libre Santiago Henríquez, director de la Escuela Socorro Sánchez de Villa Duarte, el primer día del año escolar.

En el Centro Educativo Aníbal Ponce, en Manganagua, el problema era que sólo había internet en dos aulas y los maestros tenían que compartir el espacio para conectarse con sus alumnos. No obstante, en otros planteles la docencia fluía mejor.

En un país con una brecha digital amplia y apagones energéticos, Abinader, quien cumple 100 días como presidente, ha pedido a la población que esté “optimista” sobre el año escolar. Las clases son virtuales para aquellos que tienen las herramientas digitales; para los que no, se transmite el contenido curricular por la televisión y la radio, tras adjudicarse el servicio a distintos medios de comunicación por un monto total de RD$3,176.4 millones.

El estar frente a un televisor ha significado un reto de adaptación para los alumnos, que no tienen la oportunidad de preguntar sobre algún tópico que no les quedó claro de la clase pregrabada. Lo mismo pasa a los que recurren a la aplicación digital WhatsApp para recibir docencia de forma complementaria.

“Queremos que los muchachos aprendan, pero, imagínate, eso (las clases televisivas) lo están pasando rápido. Aunque las repitan, porque ellos las repiten, no les dan el tiempo para ellos hacer las clases”, se lamentaba la madre Rosario Gálvez, residente en Haras Nacionales en Santo Domingo Norte.

Un comienzo incierto

En el segundo día de la gestión de Abinader, el nuevo ministro de Educación, Roberto Furcal, decía en una rueda de prensa que el Gobierno daría las respuestas para “garantizar el sagrado servicio educativo” en un año escolar para el que –dijo– la pasada administración peledeísta no dejó “absolutamente nada preparado, aunque no hubiera coronavirus”.

Cuando el 20 de agosto se iba a anunciar cómo sería el año escolar que comenzaría el día 24, el Gobierno pospuso el evento a último minuto para el mismo 24, alegando que “organismos nacionales e internacionales” mostraron “interés en ser parte de las soluciones” que se presentarían.

La posposición no cayó bien, especialmente entre padres y el sector privado, cuyos colegios esperaban las directrices oficiales.

Finalmente, el Gobierno presentó el 24 de agosto el Plan Nacional de Educación 2020-2021 para la docencia a distancia de 2.8 millones de estudiantes, en un año escolar que conlleva un costo de aproximadamente RD$50,000 millones.

Debido a que sólo el 17% de los alumnos dispone de una tableta o computadora, la radio, la televisión y el telecable se integraron al programa, que comenzó el 18 de septiembre con la capacitación de docentes públicos y privados, y el 2 de noviembre con una semana de inducción, para iniciar formalmente con las clases el 10 de noviembre. El calendario escolar entonces será extendido por 45 días más.

Los colegios privados que estuvieran preparados para comenzar antes podían hacerlo, pero debían cumplir con el programa oficial de capacitación e inducción. En tanto que el Gobierno garantizó que el servicio de alimentación escolar llegará a los hogares de los estudiantes.

El Gobierno se ha comprometido a pagar el costo de la conectividad y a suministrarle a cada estudiante y profesor un equipo digital, significando un gasto superior a los RD$27,000 millones.

La pasada gestión peledeísta entregó 37 mil laptops a profesores y 300 mil tabletas a estudiantes. La gestión de Abinader se propone llevar esa última cifra a 500 mil en diciembre.

Pero tres días más tarde del anuncio del plan educativo, el Ministro de Educación reconoció que se tomará más tiempo de lo pautado suplir de los dispositivos debido a que se requiere hacer una licitación internacional, adquirir los equipos, instalarles los programas y los contenidos educativos, y distribuirlos.

Los que quieren docencia en la escuela

“Estamos frente al problema de que no podemos retornar a los planteles poniendo en riesgo la salud de los estudiantes y docentes, ya que sería una irresponsabilidad”, ha expresado el ministro Fulcar.

Pero sus alegatos no satisfacen. De los últimos en ir en contra de la totalidad de las clases a distancia, está el presidente de Acción Empresarial por la Educación (Educa), Samuel Conde. Aunque calificó de “valiente y llena de audacia” la decisión de llevar un año escolar en una crisis sanitaria, considera conveniente que “más pronto que tarde”, en aquellas zonas en las cuales la pandemia esté controlada y bajo estrictos protocolos sanitarios, los estudiantes vuelvan a las aulas.

Destacó que, en las edades tempranas, la presencialidad “es insustituible”. Recordó que la Unesco estima que unos 28 millones de niños en el mundo no volverán a la escuela como consecuencia de la pandemia.

Desde antes del inicio del año escolar, entre los padres se movía la preocupación sobre el seguimiento a sus hijos, sobre todo los que cursan los niveles primaria e inicial, pues las clases son impartidas en horario laboral.

La Asociación de Industriales de la República Dominicana (AIRD) había presentado en junio pasado una iniciativa que buscaba la aprobación de una resolución que contemplaba una serie de medidas transitorias, como la flexibilización del horario laboral, para que el empleador pueda aplicarlas en caso de que el trabajador necesitara tiempo para supervisar las actividades académicas de sus hijos en casa.

A inicios de septiembre, directoras de centros de educación inicial se unieron para solicitar a las autoridades un permiso formal para continuar sus labores presenciales bajo un protocolo consistente en la toma diaria de la temperatura, uso de mascarillas a partir de los tres años, desinfección de calzados al llegar al colegio, lavado de manos constante y uso de gel sanitizante.

El ministro Fulcar reconoció que la situación les representa un problema financiero a los centros privados, pero dijo que la variable del COVID-19 no es algo que pueda controlar el Ministerio. “La educación que recomiendan las autoridades de salud es la educación a distancia”, subrayó.

Sin embargo, los reclamos continuaron. Un grupo organizado en el llamado Colectivo de Padres por la Educación Presencial en la República Dominicana aseguró que se les han violado sus derechos y que las autoridades son incongruentes, pues entienden que los niños están expuestos a otros riesgos, como la deserción escolar, la violencia intrafamiliar y los efectos psicológicos del aislamiento.

Fulcar ha anunciado que el Gobierno contratará a más de 200 psicólogos, debido a indicios identificados por Educación de que el encierro por el COVID-19 pudo haber generado daños en los estudiantes y la familia en general.

En noviembre, el Ministerio de Educación y la Asociación Dominicana de Profesores acordaron que, en los lugares apartados del país en los que no hay energía eléctrica ni conectividad y donde las escuelas tienen una población estudiantil baja, los docentes asistan al centro educativo por tres horas, dos días a la semana, para atender las necesidades de orientación de padres y estudiantes.

En el calendario de ejecución del plan del año escolar 2020-2021, el Ministerio de Educación tiene como meta implementar una estrategia gradual de retorno de los estudiantes a las escuelas en agosto de 2021. Mientras, se prevé acondicionar la planta física de los planteles a un costo superior a los RD$3 mil millones.

Las clases con maestros “famosos”

Aunque no todos están conformes con el plan a distancia, el Ministerio de Educación ha continuado con su programa. En el caso de la docencia por televisión, los contenidos curriculares se graban en un “aula situacional” que simula un salón de clases en un estudio televisivo, para ser trasmitidas por grado en un canal específico. Cuadernillos previamente impresos sirven como reforzamiento.

Los contenidos fueron transformados a guiones y se contrataron a 15 productores para convertirlos en material audiovisual, con lo que el Gobierno garantiza la reactivación de la industria televisiva, afectada por la pandemia.

Fulcar informó que se hizo un casting a nivel nacional con más de 500 participantes para seleccionar a más de 60 educadores. “Vamos a firmar un protocolo con esos profesores, porque se van a convertir en celebridades públicas”, dijo.

El 10 de noviembre, cuando se inició la transmisión de las clases, hubo algunos cambios en la programación que no habían sido informados, como la variación de contenidos entre canales.

Ejecutivos de televisoras explicaron a Diario Libre que se ven precisados a repetir contenidos educativos enviados por el Ministerio para completar el horario contratado. Se quejaron de que la institución les envía el material tarde, muchas veces en la madrugada del mismo día en que se deben transmitir.

“Si me despiertan a medianoche y me preguntan cómo nos va a ir, con los ojos cerrados, digo: que nos va a ir muy bien a todos; que vamos a tener un buen año, rico en experiencias; que a veces nos vamos a tropezar, pero no nos vamos a caer”, ha asegurado el ministro Fulcar.

Lo que el Gobierno dice que ha logrado

Las autoridades aseguran que han tenido, en estos 100 días de gobierno, diversos logros, entre los que se encuentran la entrega de laptops a 76,236 maestros y la formación simultánea a distancia de 115,270 docentes, incluyendo a 21,892 del sector privado.

Reclaman también que se prepararon como tutores del Aula Virtual a 237 técnicos de Orientación y Psicología, quienes a su vez capacitaron a más de 8,000 orientadores y psicólogos, y alrededor de 80,000 docentes en los temas de la Estrategia de Apoyo y Recuperación Psicoafectiva en el Contexto COVID-19.

A eso se suma la creación de Cátedras Ciudadanas, entre ellas, las de Duarte, de Medio Ambiente, de Amor y Respeto por los Animales, de Educación Vial y Espacios Públicos, de Merengue, de Deportes y Ética y Vida.

El Gobierno también se adjudica la puesta en marcha de una Mesa de Veeduría, integrada por representantes de la sociedad civil, para observar y dar seguimiento al Ministerio de Educación en los procesos de adquisición de equipos, bienes y productos para el año escolar.

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