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Esta historia es parte del especial “La música y el ocio en la era covid” de Diario Libre, realizado por Severo Rivera, Daniela Pujols, Jeury Frías y Mariela Mejía. Puedes leer las demás historias en los siguientes enlaces: La caída estrepitosa del entretenimiento por la pandemiaGrandes escenarios reducidos a la pantalla por un virusMúsica urbana dominicana: la evolución de un género controversial y marginadoLa música en streaming versus el retorno de los discos de vinilo

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El experimento se llama Restart-19. Los organizadores aspiraban a conseguir 4,200 voluntarios para el concierto, pero participó la mitad. El objetivo es tratar de identificar posibles condiciones en las que los artistas y deportistas podrían volver a presentarse y competir, sin que redunde en un peligro para los asistentes a eventos multitudinarios, restringidos en muchos países como la República Dominicana debido al coronavirus.

El cantante de pop alemán Tim Bendzko aceptó ser el artista que llamó la atención de los participantes, dando tres conciertos con diferentes configuraciones para determinar cuál podría ser la mejor organización, a fin de evitar contagios.

Los voluntarios debieron permitir que se les tomara su temperatura, y llevar una mascarilla tipo FFP2 y un aparato que podía rastrear todos sus movimientos y contactos en el interior. Además, se usó un desinfectante fluorescente para ver las superficies tocadas con más frecuencia.

Los investigadores prevén definir un modelo matemático para evaluar los riesgos de propagación del virus en una gran sala de conciertos. Aunque los resultados del novedoso experimento serán publicados en octubre, es un paso de avance para retomar con más seguridad los eventos masivos que, de a poco, se han estado desarrollando en distintos países en pequeña escala, con medidas particulares y empíricas.

Los eventos masivos han sido identificados como de riesgo alto para el contagio del COVID-19.

El pasado 3 de marzo, cuando el coronavirus comenzaba a extenderse por América y las medidas sanitarias no eran tan recias como en la actualidad, se realizó un concierto de la banda sueca Ghost en el Palacio de los Deportes de Ciudad de México (CDMX).

Entre los miles de asistentes, estuvo un hombre de 41 años, diabético, que posteriormente falleció por COVID-19, y que las autoridades identificaron como el primer deceso por el virus en el país.

Tras la difusión de una carta abierta de más de 200 científicos de 32 países en la que se referían a la posibilidad de transmisión aérea del virus, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció en julio que hay cada vez más evidencia de que el coronavirus también puede propagarse por pequeñas partículas suspendidas en el aire.

“El mayor riesgo se da en los espacios cerrados y abarrotados, salvo si la ventilación es eficiente”, dijo Lidia Morawska, una de los 200 científicos.

Productores consultados por Diario Libre estiman que el sector espectáculo y entretenimiento en la República Dominicana ha dejado de percibir RD$1,000 millones por las restricciones debido a la pandemia.

El Gobierno dominicano aún no ha definido una fecha y protocolo para que estos puedan retomarse en el país, luego de que no pudiera hacerse en agosto como estaba pautado, de haberse llegado a la Fase 4 de la reapertura económica.

En la República Dominicana, el COVID-19 ha ocasionado la muerte de más de 1,640 personas.

Mientras, Caribbean Cinemas, la principal cadena de cines en el territorio nacional, ha anunciado que comenzará a implementar el concepto de autocinema a partir del 4 de septiembre. Será con proyección láser desde el estacionamiento del quinto piso de La Sirena Churchill, en el Distrito Nacional.

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