Granjas contaminadas, millones de animales sacrificados. El mercado de las pieles se ve afectado por la crisis del coronavirus sobre todo en Europa tras la decisión de Dinamarca de matar a millones de visones por ser posibles transmisores del virus.

Según datos de la ONG antipieles Humane Society International, China, Dinamarca, Finlandia y Polonia son los mayores productores de pieles del mundo.

Cada año se matan en el mundo unos 100 millones de animales por su pelaje, 37 millones de ellos en la Unión Europea.

De hecho, en el Viejo Continente, se contabilizaron en 2018 34,7 millones de visones, 2,7 millones de zorros, 166,000 mapaches y 227,000 chinchillas, según la organización.

El mayor número de granjas de visones se encuentra en Dinamarca (17,6 millones), seguida de Polonia (5 millones), Holanda (4,5 millones), Finlandia (1,85 millones), Lituania y Grecia (1,2 millones).

En conjunto, Europa es hoy en día el líder de la producción de visones frente a China (20,7 millones en cría), Estados Unidos (3,1 millones) y Canadá (1,7 millones).

Según Humane Society International, en todo el mundo se crían unos 60,5 millones de visones.

Compensar pérdidas

Dinamarca acaba de anunciar el sacrificio de la totalidad de los visones que se crían actualmente en su territorio, debido a una mutación del covid-19, ya transmitida a 12 personas y que amenaza la eficacia de una futura vacuna.

Antes de eso, la región española de Aragón había ordenado en julio el sacrificio de unos 100.000 visones de una granja en la que casi 90% de los animales habían dado positivo al nuevo coronavirus.

Holanda, que durante mucho tiempo fue uno de los principales productores de visones del mundo, adoptó medidas similares este verano boreal.

También ordenaron el cierre definitivo de todas las granjas de visón a partir de 2021 para evitar que el sector se convirtiera en un nido de infecciones con covid-19, precipitando el fin de la industria de la piel de visón en este país, inicialmente prevista para 2024.

El sacrificio de millones de visones no significa que su pelaje acabe comercializándose en el sector, que en total pesa alrededor de 30,000 millones de dólares en el mundo (producción y confección combinadas).

En Dinamarca, la mayor parte serán destruidas y el gobierno ha previsto compensar las pérdidas, en un país donde 53 % de las exportaciones se destinaron a China en 2019. Una portavoz de la autoridad veterinaria precisó el sábado que la venta seguía siendo posible para las granjas no contaminadas y situadas lejos del foco de contagio.

Interrogado por la AFP, un representante del sector en Francia subraya que la evolución de los precios sigue siendo difícil de anticipar. “El mercado de la piel no es Wall Street”, resume Pierre Philippe Frieh, portavoz del sector peletero.

La creciente importancia de la causa animal en las últimas dos décadas ha obstaculizado seriamente el desarrollo de la industria de las pieles en todo el mundo.

En Europa, este fenómeno se nota especialmente, ya que numerosos estados han adoptado ya medidas legislativas para prohibir y suprimir de forma progresiva la cría de animales de peletería.

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