La opción de congelar los óvulos es uno de los mayores avances de la medicina. Y así se lo planteó Marta González cuando hace dos años decidió vitrificar (o congelar) sus óvulos y posponer la decisión sin que su edad suponga un problema a la hora de quedarse embarazada unos años después. “¿Y si congelo mis óvulos y no reduzco en un futuro mis posibilidades de embarazo?”, se planteó tras finalizar su última relación. La decisión final llegó poco después y con 36 años tomó una de las decisiones más importantes para cumplir a futuro su sueño sin presión: ser madre. Esta es su historia, que esperamos sirva de aliciente para más mujeres que, como Marta, quieren aprovechar esta técnica que permite conservar a temperaturas bajísimas los óvulos humanos por un período extraordinario de tiempo. Y con ello concienciar e informar a las mujeres sobre la opción de prevenir a tiempo, para que cualquier mujer a partir de los 20 años sepa de la importancia de proteger su fertilidad y su reserva ovárica, gracias a la vitrificación de óvulos.

¿Cuándo y por qué (razones) decides congelar tus óvulos?
Mi mayor sueño siempre ha sido convertirme en madre. Luego de 4 años de una relación, mi pareja de entonces me comunicó su decisión de ya no querer tener hijos. En cambio, me pidió que sacrificara mi deseo de ser madre, lo que para mí no era negociable. Entendí inmediatamente que el paso que debía de dar era el de congelar mis óvulos y cancelar mi ceremonia religiosa que ya tenía pautada. Una decisión difícil de tomar, pero ya con 36 años de edad comprendía que lo más factible era pensar de inmediato en un plan B, el cual me brindaría en un futuro la posibilidad de lograr mis sueños en el momento que estuviera lista y con la persona correcta.

Vives en Miami y el proceso lo haces en España (Mallorca), ¿cómo tomas esa decisión?
Fui a mi ginecóloga en la ciudad de Miami y me refirió con un doctor especializado en reproducción. Le externé mis dudas y me empapé acerca del proceso. Comprendí que era uno muy costoso. El proceso saldría en aproximadamente con un solo ciclo en unos 30 mil dólares y el seguro médico no lo cubriría. Lo platiqué con mi mejor amigo, que es doctor y reside en Mallorca, quien investigó y averiguó que en su clínica hacían el proceso por un costo mucho menor. Me llamó por teléfono y me comentó que había tomado vacaciones para pasar tiempo con su madre y que ella iría a Mallorca ese verano. Y me dijo: “Invita a la tuya y entre mi madre y yo te cuidamos”. Su madre es bioanalista, entonces sabía que ella tendría el amor y la paciencia para inyectarme (al día son aproximadamente 3 inyecciones) por unos 10-12 días. Entonces hice el cálculo: vacaciones para mi madre, quien nunca había visitado Europa, estadía gratis en casa de mi amigo, procedimiento 4 veces menos costoso que realizarlo en Estados Unidos y ¿contar con un doctor y enfermera en casa? No tenía mucho que pensar. Llamé a mi madre y en cuestión de semanas ya estábamos en Mallorca para llevar a cabo el proceso.

Háblanos del proceso físico desde la primera consulta hasta la extracción de óvulos.
Mi primera consulta fue en Conceptions Florida, en la ciudad de Miami con el doctor Rey Hernández. Recuerdo que platicamos en la oficina, me hicieron una ecografía intravaginal y luego muchos análisis y estudios de sangre, como por ejemplo para ver qué tal estaba la Hormona Antimulleriana, la cual es la indicadora de la reserva ovárica. Luego me puse en contacto con la que sería mi doctora en Palma de Mallorca, quien coincidencialmente llevaba mi mismo nombre. Ella me puso un tratamiento hormonal, el cual empecé a llevar a cabo en Miami bajo la supervisión del doctor Rey. Llegué a Mallorca, tuve mi consulta con la doctora Martha Moschetta, me realizaron otra ecografía, revisaron mis análisis, me hicieron otros y ahí tuve mi primera inyección para comenzar el proceso de estimulación ovárica. Son aproximadamente tres inyecciones al día, las cuales tienes que realizarlas tú misma en el área abdominal. Mientras tanto te van monitoreando a través de ecografías vaginales interdiarias para medir el tamaño de los folículos y ver cómo vas respondiendo a las inyecciones. También te sacan sangre para ver cómo va el nivel de estrógeno. Cada tratamiento es personal. Y cuando llega el momento en que los ovocitos están listos para la extracción, te cambian a otro tipo de medicamento y se determina el día de la extracción (punción).

La pancita te crece como si tuvieras unos 4 meses de embarazo. Te sientes muy cansada y las piernas pueden hincharse. Dicen que los síntomas pueden ser muy similares a los de un embarazo.

Luego de unos días de paseo por Barcelona, claro, viajando con mi kit de inyecciones y mi neverita para mantenerlas en frío, regresé a Mallorca para volver a la consulta y continuar el proceso. Y llegó el día de la extracción. Llegué temprano a la clínica sin desayunar. Me puse mi bata desechable y gorro, y me entraron a cirugía. Al rato desperté en el área de recuperación y poco después salí caminando. Afuera me esperaba mi madre. Recuerdo que tenía mucho apetito, fuimos a desayunar y de ahí mismo a pie al consultorio de la doctora. Estaba bien de ánimo y no sentía dolor. Me contaron que todo había salido bien y que tendría que volver en 48 horas.

¿Y la parte emocional, cómo la llevaste?
Imagínate, muy duro. Eran muchos sentimientos encontrados. Pero sabía que había tomado la decisión correcta, preservar mi fertilidad. Tuve que aferrarme a mis sueños y llevar a cabo el procedimiento. Una decisión basada en mi convicción y deseo de algún día poder convertirme en madre junto a la persona correcta.

¿Cuál fue el momento más difícil del proceso?
Diría que justo después de la extracción. Cuando regresé a la consulta notaron que estaba muy hinchada y que había retenido mucho líquido. La panza la tenía grande y dura. Me confirmaron entonces que había sufrido Síndrome de hiperestimulación ovárica, que es una respuesta exagerada al exceso de hormonas. Esto generalmente ocurre en mujeres como yo, que han recibido medicamentos hormonales inyectables para estimular la formación de óvulos en los ovarios. Eso me provocó muchísimo dolor en el área abdominal, náuseas y riesgo de trombosis.

A raíz de esto tuve que quedarme otros 10 días en Mallorca para monitoreo. Le había prometido a mi madre, en agradecimiento, llevarla al Vaticano y a otras ciudades de Italia. Me recetaron unos medicamentos y tomaba mucho líquido incluyendo un suero oral. Luego de unos días me fui sintiendo mejor y finalmente pudimos salir de paseo.

Para mi sorpresa, estando en Florencia, me avisaron de último minuto del estreno de la que fuera mi primera película de Hollywood. La doctora no estaba de acuerdo en que bajo esas condiciones regresara a Estados Unidos, pero le rogué que me pusiera bajo algún tratamiento para poder marcharme. Con panza, mucho dolor y riesgo de trombosis tomé un tren de Florencia a Roma, volé de Roma a Miami y de Miami a Los Ángeles para llegar a la première. Me puse una faja, me inyecté heparina ¡y me fui con Dios! Luego de unas semanas la hinchazón cedió.

¿Cuáles fueron las dudas o miedos que te asaltaron durante el proceso?
Inicialmente tuve muchas dudas. Congelar tus óvulos es algo muy personal. Yo creo firmemente en Dios pero también en la ciencia. Sueño con que mis hijos tengan mi ADN, pero estoy consciente de que después de los 35 años la cantidad de óvulos que la mujer tiene disminuye drásticamente. Ya iniciado el proceso me llené de mucho miedo, de cuántos óvulos podrían extraerse y de si tendría que volver a pasar por otros ciclos. No sabía si emocionalmente estaba preparada para repetirlo.

¿Qué garantías tienes de que esto funcione cuando quieras quedarte embarazada?
En general, la tasa de embarazo por transferencia de embriones utilizando ovocitos congelados oscila entre un 30-50% por ciclo. Aunque los resultados pueden variar en función de la técnica utilizada, la calidad de estos ovocitos, la edad de la paciente en el momento de la preservación y las características concretas de cada caso, cuanto más joven sea la mujer y más calidad tengan sus óvulos, más probabilidades hay.

Entonces tu opción más segura será enfrentarte a una fertilización in vitro en Mallorca…
Actualmente, primero -si Dios quiere- puedo quedar embarazada naturalmente. Si por alguna razón esto cambia, sé que puedo contar con el Plan B. Me da mucha tranquilidad que los vitrifiqué. Esos óvulos de seguro tendrán más calidad que uno fresco. Ya cuando llegue el tiempo veremos.

¿Sientes que liberaste la presión de ser madre o encontrar una pareja para serlo?
Para nada me siento presionada. Seré madre cuando Dios y la vida me lo permitan.

¿Te gustaría ser madre soltera o te animarías aunque finalmente no tengas pareja?
Desearía que fuera en pareja. De lo contrario no tendría inconvenientes en hacerlo sola. Pero creo firmemente en el matrimonio y la familia.

¿Qué recomendaciones darías a una mujer que quiera vitrificar sus óvulos? ¿La animarías?
Por supuesto! Es maravilloso que hoy en día puedas postergar la maternidad y gracias a la ayuda de la ciencia organizar y planificar por cualquiera que sea el motivo el momento ideal para tener tus hijos. También es un recurso muy valioso para mujeres con ciertas enfermedades, por ejemplo con un diagnóstico de cáncer.

¿A qué edad te dijeron que es más recomendable dar este paso?
Es ideal congelar los óvulos en tus veintitantos o al menos antes de los 35 años. Me arrepiento de no haberlo hecho antes. Con 20 años no tuve noción de este tema. Mientras más joven la mujer es, mejor calidad tienen sus óvulos. Los óvulos de mujeres menores de 35 años son más eficaces y conservan mejor su capacidad reproductora.

¿Cuánto tiempo pueden estar los óvulos congelados?
En la mayoría de laboratorios la tasa de supervivencia es de un 80% en mujeres jóvenes. En principio se pueden conservar de forma indefinida. Hay países que tienen ciertas restricciones y que por ejemplo solo los guardan por 10 años. En España es indefinido. Tienes que pagar una cuota anual para mantener los ovocitos congelados.

¿Puedes dar una cifra de cuánto costó el proceso y el mantenimiento?
Congelé mis óvulos en el Fertility Center de Juaneda en Palma de Mallorca. Cada caso es distinto, todo depende de tu reserva ovárica y de cómo vayas respondiendo al tratamiento. En respuesta a eso se te indicará un medicamento u otro. Hay personas que tienen que utilizar más cajas y/o distintos tratamientos, lo que pudiera encarecer el proceso. En mi caso este proceso en Mallorca me salió por unos 7 mil euros, más unos 2 mil dólares que gasté en Miami entre análisis y sonografías, estudios que no estaban siendo cubiertos por mi seguro médico.

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