Ronny Mauricio ha sido un punto luminoso en el irregular arranque del Licey, que hoy respira otros aires, fijo en la alineación de Tony Díaz y José Offerman, tanto así que hoy corre como favorito para el premio al Novato del Año.

Nacido hace 20 años en el Batey Alemán, de San Pedro de Macorís, el bono de US$2.1 millones que pagaron los Mets en 2017 por su firma le transformó la vida y a su entorno, pero no el norte, ni el hambre de llegar a las Grandes Ligas, un objetivo que en su hoja de ruta está escrito para 2022.

“Esa firma cambió mucho, mi familia era de muy, muy bajos recursos, gracias a Dios con esa firma pudimos salir adelante y tener una vida mejor”, dice Mauricio, que en tres temporadas de ligas menores coloca una línea ofensiva de .262/.302/.403.

Este torpedero ambidiestro de 6’3 y 166 libras es tercero entre los principales prospectos de la novena neoyorquina y número 65 en todo el sistema de ligas menores en el ranking de Baseball America.

“Esta liga tiene mucho para ayudarme en mi objetivo de llegar a Grandes Ligas. Lo que he aprendido es que aquí se juega todos los días un playoff, que todos los juegos aquí son como si fuera una final”, dijo Mauricio a DL.

El poder que se le proyectó hace cuatro años ya comienza a exhibirlo (20 jonrones y 64 empujadas en 108 partidos entre Clase A+ y AA), aunque el campo corto no parece que vaya a ser la posición en la que se establezca, una opción a la que está abierto a ceder como parte de su desarrollo.

Con Francisco Lindor atado a un contrato largo con los Mets, los candidatos a esa posición en la finca del club deben tener la actitud a aceptar jugar en otro lugar.

Con los azules lidera el bateo nominal (.308), slugging (.481), hits (16), dobles (3), total de bases (25), vueltas remolcadas (7), anotadas (7), carreras creadas (5.5) y va empatado en jonrones (2).

Compartir dugout con Hanley Ramírez genera una comparación a lo que este último proyectaba a mediados de la década del 2000, cuando saltó al Big Show para hacer una carrera de 15 temporadas que incluyó el premio al mejor bisoño de la Liga Nacional en 2006 y el título de bateo en 2009.

Ramírez, quien fuera un torpedero con poder, contacto y velocidad hasta para superar los 50 robos en dos ocasiones, coincide con los que lo comparan con Mauricio y se muestra abierto a ofrecerle sus consejos.

“Tremendo bate, tremenda persona, buen pelotero y se le ve el entusiasmo de querer aprender y siempre vive preguntando, es bueno cuando un pelotero así le gusta aprender sobre el juego para que se le haga más fácil”, dice Ramírez sobre Mauricio.

Ronny Mauricio ha sido un punto luminoso en el irregular arranque del Licey, que hoy respira otros aires, fijo en la alineación de Tony Díaz y José Offerman, tanto así que hoy corre como favorito para el premio al Novato del Año.

Nacido hace 20 años en el Batey Alemán, de San Pedro de Macorís, el bono de US$2.1 millones que pagaron los Mets en 2017 por su firma le transformó la vida y a su entorno, pero no el norte, ni el hambre de llegar a las Grandes Ligas, un objetivo que en su hoja de ruta está escrito para 2022.

“Esa firma cambió mucho, mi familia era de muy, muy bajos recursos, gracias a Dios con esa firma pudimos salir adelante y tener una vida mejor”, dice Mauricio, que en tres temporadas de ligas menores coloca una línea ofensiva de .262/.302/.403.

Este torpedero ambidiestro de 6’3 y 166 libras es tercero entre los principales prospectos de la novena neoyorquina y número 65 en todo el sistema de ligas menores en el ranking de Baseball America.

“Esta liga tiene mucho para ayudarme en mi objetivo de llegar a Grandes Ligas. Lo que he aprendido es que aquí se juega todos los días un playoff, que todos los juegos aquí son como si fuera una final”, dijo Mauricio a DL.

El poder que se le proyectó hace cuatro años ya comienza a exhibirlo (20 jonrones y 64 empujadas en 108 partidos entre Clase A+ y AA), aunque el campo corto no parece que vaya a ser la posición en la que se establezca, una opción a la que está abierto a ceder como parte de su desarrollo.

Con Francisco Lindor atado a un contrato largo con los Mets, los candidatos a esa posición en la finca del club deben tener la actitud a aceptar jugar en otro lugar.

Con los azules lidera el bateo nominal (.308), slugging (.481), hits (16), dobles (3), total de bases (25), vueltas remolcadas (7), anotadas (7), carreras creadas (5.5) y va empatado en jonrones (2).

Compartir dugout con Hanley Ramírez genera una comparación a lo que este último proyectaba a mediados de la década del 2000, cuando saltó al Big Show para hacer una carrera de 15 temporadas que incluyó el premio al mejor bisoño de la Liga Nacional en 2006 y el título de bateo en 2009.

Ramírez, quien fuera un torpedero con poder, contacto y velocidad hasta para superar los 50 robos en dos ocasiones, coincide con los que lo comparan con Mauricio y se muestra abierto a ofrecerle sus consejos.

“Tremendo bate, tremenda persona, buen pelotero y se le ve el entusiasmo de querer aprender y siempre vive preguntando, es bueno cuando un pelotero así le gusta aprender sobre el juego para que se le haga más fácil”, dice Ramírez sobre Mauricio.

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