A las mujeres siempre se nos habla del orgasmo. Algunas nunca lo han sentido, otras fingen constantemente ese placer. Se han realizado numerosas investigaciones sobre el orgasmo, principalmente sobre el femenino, y su importancia; de más está decir que los libros, videos y blogs que tratan este tema no son pocos. Alcanzar el clímax, la excitación máxima que es seguida de un placer liberador, es el objetivo de las personas al tener relaciones sexuales. Pero, ¿qué pasa con los otros placeres de tener una relación?

A esos placeres los llamo orgasmos no sexuales. Están comprendidos por todas las actividades, por diversas que puedan ser, que se realizan en la vida de pareja y que dan cierto placer. Me refiero a eso que nos causa felicidad, que deseamos compartir con el ser amado, la afinidad, la compenetración, el deseo de vivir momentos juntos y escribir historias. Los orgasmos no sexuales son los sentimientos de satisfacción y plenitud que se tiene en la relación de pareja.

Este placer, más allá del sexo, es la base de una relación estable y duradera. Con esto no intento restarle importancia al sexo (eyacular, correrse, terminar, venirse, o como se le quiera llamar). Sin embargo, basar una relación en sexo es contraproducente. Hay parejas que sostienen relaciones sexuales con gran distancia de tiempo; no siempre los encuentros sexuales son placenteros y el apetito sexual de las personas varía según la edad y las situaciones de su ambiente.

Es por esto que debemos pensar con quién compartimos nuestro cuerpo. Quitar la ropa es solo una capa en el proceso de desnudar a la persona. El sexo es una necesidad fisiológica, la cual puede sustituirse parcialmente con masturbación, que se necesita cubrir. No obstante, alcanzar tal grado de compenetración con otra persona, hacer el amor, ese debería ser el objetivo.

Actualmente la normalización de las relaciones informales, amigos con derecho, utilizadas solo para sexo, ha creado en la mente de las personas la idea de que tener sexo y no amor está bien; cuando debería ser, a mi entender, entregarse sabiendo que será cuidado (a), exponerse de todas las maneras posibles (emocional, física, psicológica) y aun así sentirse bien.

¿Qué pasa después del sexo cuando no se involucran sentimientos? Normalmente llega la sensación de vacío emocional, de carencia, de saber que aunque se disfrutó el encuero sexual falta algo. Falta la comodidad de no sentirse extraño (a) en manos de esa persona. Saber a qué lugar perteneces.

Al tener orgasmos no sexuales, los otros orgasmos se intensifican a tal manera que cuerpo y alma vibran a la par con el placer que experimentan. Disfrutar de placer sexual, amor, cuidado y confianza, todo proveniente de una misma persona, eso hace que el orgasmo esté completo. Conversaciones, risas, discusiones se incluyen en los recuerdos de la vida en pareja que lleva a la plenitud de la relación.

Poder crear momentos memorables junto a la persona elegida que causen placer sexual, felicidad y liberación de tensión es y siempre será el premio mayor por el que se debe trabajar, recordando siempre la reciprocidad.

A veces me pregunto a qué se debe nuestra prisa en tener pareja, aun sabiendo que esa persona no es quien debería estar en nuestra historia, le damos la oportunidad a fin de evitar la soledad, que igualmente llega. Utilizamos las relaciones informales para llenar espacios más allá del sexo, terminando en enamoramientos no correspondidos.
Darnos el tiempo.
Cada persona tiene un criterio, decide qué ritmo lleva su vida, cómo quiere dirigirla. Algunos somos impacientes, otros dicen que dejó de importarles. Darnos el tiempo de pensar en qué queremos, quién queremos ser y con quien compartir la vida. Dejar de llenar vacíos con seres que crean otros peores.

Tiempo dedicado. El tiempo es un recuso limitado, no se recupera luego de irse. Invito a pensar en la utilización que le damos, en la vida de pareja, en cómo lo dedicamos, lo cedemos a personas que no lo merecen, no lo piden y no lo quieren. Aquellos con quienes no se tendrá orgasmos no sexuales, y con quien, siendo sincera, no se debería tener ningún tipo de orgasmo.

¿Qué hacer entonces? Saber elegir. Aprender a esperar. Ser críticos al momento de elegir. No presionarnos ni dejarnos presionar. Exigirnos más.

La autora Mery Santana Heredia es economista-investigadora.

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