El dominicano está expuesto en su diario vivir a altos niveles de ruido que pueden afectar su salud, tanto en la parte física como su salud mental.

De acuerdo al presidente de la Sociedad Dominicana de Otorrinolaringología, doctor José Raúl Batista, “la contaminación sonora en el país es muy fuerte, es un gran problema, ya que tenemos muchos vehículos con mala calidad en los silenciadores, se toca mucha bocina y los colmadones”.

Batista explica que dependiendo el campo laboral del individuo estará más o menos expuesto al ruido, siendo de los más afectados los trabajadores de la construcción, personal militar (expuestos a disparos sin protección) y personal que trabaja en grandes industrias.

Una novedad que ha presenciado en consultas es la cantidad de pacientes que ha recibido con problemas auditivos luego de asistir constantemente a cultos en las iglesias.

“Ahora estamos recibiendo muchos pacientes cristianos que van a culto y salen sordos porque las iglesias no están teniendo un control adecuado del sonido”, detalló.

El especialista del oído, nariz y garganta comentó que, en el pasado mes de julio, se sometió al Congreso un proyecto para que se pueda realizar un Despistaje Auditivo Neonatal Temprano a cada niño que nazca en el país. Esta prueba consiste en hacer mediciones acústicas desde las 48 horas de nacidos, sin dolor y en menos de cinco minutos, el médico tener la certificación de si el bebé escucha.

“La mayoría de los hospitales públicos no lo hacen. Ya cuando se le detecta el problema de audición, a veces el niño tiene ya cuatro o cinco años y ha perdido toda la capacidad auditiva”, señaló como uno de los principales inconvenientes.

De acuerdo a Batista, otro problema de políticas de salud es que “ninguna de las Aseguradoras de Riesgo de Salud (ARS) cubren la rehabilitación auditiva ni la colocación de implantes”. Asimismo, hizo énfasis en que se aumenten las escuelas de la especialidad de otorrinolaringología, “para que puedan aumentar las oportunidades de formar profesionales en esta área”.

Sobre la Ley 247-4 sobre Prevención, Supresión y Limitación de ruidos nocivos y molestos que producen contaminación sonora, dijo que “está promulgada desde el 1994 y muy pocas veces se toma en cuenta. No se ejecuta”, advirtió.

“Cada uno de nosotros podemos hacer acciones individuales, como bajar el volumen de la radio, no tocar bocina, tratar de conducir vehículos con menos cilindraje y que hagan menos ruido, regular el uso de los motores y el uso de los audífonos. Cuando los jóvenes tengan 40 años, van a tener traumas auditivos, los padres deben corregir a los niños porque la contaminación sonora afecta la salud del ser humano”, solicitó el doctor.

Decibeles adecuados

El decibel (db) es la unidad de medida de la intensidad sonora.

De acuerdo a la doctora Francina Sasso, médico otorrino de la Clínica Unión Médica del Norte, la probabilidad de una población expuesta a ruidos de sufrir sordera se considera mínimo en niveles de exposición a 75 decibeles durante un período de ocho horas, es decir, personas que normalmente están trabajando con máquinas con ruidos fuertes.

“”Es un tema complicado porque el dominicano en ocasiones no valora su oído, no lo cuida y cree que puede pasarse todo el día escuchando una música alta”.” Francina Sasso Otorrinolaringóloga

 

El factor ruido causa un defecto orgánico en el oído interno, que a la vez desarrolla una alteración funcional y puede ocasionar en el paciente una discapacidad auditiva, para esto se les hace siempre a los pacientes una prueba de audición.

“El nivel sonoro promediado durante las 24 horas del día no debería ser mayor de 70 decibeles, en forma equivalente, no debería exceder los 75 decibeles durante una jornada laboral de ocho horas”, especificó Sasso.

“De aquí vienen los traumas acústicos que se dan a nivel del nervio de la audición y pueden producir acúfenos o tinnitus, como unos zumbidos con sonidos agudos, graves o mixtos. También puede llevar a la pérdida auditiva con la disminución de las frecuencias bajas, generando una dificultad en la comunicación”.

 

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Infografía

La doctora Francina Sasso. (FUENTE EXTERNA)

De acuerdo a la explicación de Sasso, el ruido puede provocar malestar, estrés, trastorno del sueño, pérdida de atención y retraso escolar. Eso se traduce en costos sanitarios, baja productividad, accidentes laborales o de tránsito, pérdida de valor de los inmuebles, dificulta la convivencia, e incluso, hacer que pacientes que se puedan sentir fatigados porque no escuchan bien, se tornen agresivos.

La especialista advirtió que los niveles de sonido recomendados son 55 decibeles en áreas exteriores durante el día y 35 en la noche.

Pero claramente, eso no se da en este país, las personas en una discoteca, que es un ambiente cerrado, pueden estar expuestas a música hasta los 80 y 90 decibeles”, destacó.

La otorrino recomendó crear un personal permanente de monitoreo de ruido medioambiental, realizar planes progresivos para la reducción del ruido, campañas educativas, sanciones a los infractores, facilitar a la población infantil y adulta más expuestas al ruido la realización de pruebas de audición, adiestrar al personal paramédico e iniciar estas medidas con un plan piloto en zonas que lo ameriten.

Pidió a las personas que saben de antemano que se van a exponer a un gran ruido, colocarse tapones protectores y si el paciente ya tiene el acúfeno, escuchar ruidos blancos, como la lluvia cayendo u olas del mar, para “enmascarar ese ruido”.

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