Alberto Jiménez es un periodista venezolano migrante de 72 años, que debido a la situación que enfrenta su país se ha refugiado en República Dominicana.

Aunque califica como profesional para obtener un trabajo, por sus más de 50 años en el periodismo, su edad lo ha limitado para conseguirlo, por lo cual decidió salir a las calles a vender café y a realizar otro tipo de trabajos ambulantes para tener sostén económico.

Fue justo en uno de esos vaivenes, cuando tuvo un infarto a principio de año que lo dejo ocho días en cuidados intensivos. Posteriormente le notificaron que tenía las arterias obstruidas por lo cual requiere una cirugía que tiene un costo de un millón de pesos.

“Yo llegué aquí hace unos años, me he dedicado a varias cosas en Punta Cana y en esos andares me dio un infarto en enero, luego de durar ocho días en cuidados intensivos me ordenaron hacerme un cateterismo”, explica Alberto.

Con lágrimas en los ojos cuenta que cuando le notificaron que su estado de salud era delicado le dijeron que debían someterlo a una cirugía para cambiar las arterias que están muy dañadas, pues de lo contrario moriría.

“Gracias a una fundación conseguí realizarme el cateterismo de forma gratuita, a través de mi hijo que trabaja en Punta Cana y salí mal pues detectaron unas arterias obstruidas y están en malas condiciones, pero me consolaron, me dijeron eso lo podemos operar, aquí se han tratado varios casos”, narra.

Por esa misma fundación tiene los gastos de la operación cubiertos, sin embargo necesita cubrir dos exámenes para terminar el proceso de pruebas. De igual manera necesita ocho pintas de sangre y la misma cantidad de plasma sanguíneo.

Ha pasado por un proceso de revisión de cada uno de sus órganos y ha estado sometido a una medicación continua.

“La fundación me cubre todo, menos las pintas de sangre que se piden, me solicitan ocho pintas e igual número de plasma sanguíneo. He estado viniendo y me tuve que mudar para acá hace 15 días porque me lo exigían los médicos, ya me revisó el cirujano el cardiólogo, solo me hace falta eso”, explica cabizbajo.

Cuenta que sus dos hijos, que también viven en el país han estado cubriendo sus gastos “con las uñas”, pues por el tema de la pandemia sus ingresos son más reducidos.

“Los costos de la sangre y el plasma, sin mencionar la medicina que son casi 12 mil pesos, ascienden a casi 50 mil pesos. Quiero irme para mi patria, pero hasta que no solucione esto no puedo, allá nadie se salva en un hospital”, dijo

Si alguna persona le quiere ayudar con los gastos, puede comunicarse al número 829-391-9223.

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