En medio del candelero en que se encuentra la Policía Nacional por las muertes de al menos tres personas bajo su custodia, la Cámara de Cuentas publicó este miércoles la auditoría realizada a este organismo en el que evidencia incumplimientos e inobservancias a la Ley 10-07 sobre el control interno del sector público.

El organismo auditor basó su investigación en la evaluación del control interno del organismo al 31 de julio de 2021, de acuerdo a los requerimientos establecidos en las matrices de las Normas Básicas de Control interno (Nobaci) que definen el nivel mínimo de calidad o marco general requerido para el manejo de una institución gubernamental.

La auditoría reveló que la Policía Nacional no cuenta con un plan estratégico actualizado, donde se identifiquen los objetivos estratégicos y misionales de la entidad, de manera que en base a estos sean identificados, analizados y valorados los riesgos que podría afectar la consecución de dichos objetivos.

Entre otros hallazgos, la entidad no tiene identificados, listados y analizados los riesgos que, de materializarse, podrían afectar la consecución de los objetivos de la Policía Nacional, lo que impide la posibilidad de evaluar si los controles existentes mitigan los riesgos probables a que ocurran eventos que lesionen los objetivos institucionales.

Ambiente de control

En el análisis aplicado a los requerimientos del componente ambiente de control, los investigadores del organismo auditor verificaron que un 84 % fue realizado (existe y está aprobado) y un 16 % no fue realizado. En cuanto al criterio de socialización, se verificó que el 93 % no fue socializado con el personal.

¿Qué quiere decir esto? El componente ambiente de control establece aspectos de integridad y los valores éticos de la organización, en sentido general otorga los parámetros que permiten a los que dirigen llevar a cabo sus responsabilidades, aportando disciplina y estructura.

En detalle, los resultados apuntan, por ejemplo, que pese a tener un Código de Ética, la Policía no socializa este documento con su personal, tampoco le orienta sobre las consecuencias que implica incumplir o inobservar este código.

Evaluación y administración de riesgos

El componente evaluación y administración de riesgos tiene 25 requerimientos que indican la forma en que los riesgos deben ser administrados y controlados.

El análisis reveló que la Policía no cuenta con un plan estratégico vinculado con la misión y visión institucional y alineado con la Estrategia Nacional de Desarrollo.

En total, la auditoría evidenció que apenas un 32 % de requerimientos fue realizado (existe/autorizado) y un 68 % no evidenció su realización. En cuanto al criterio de socialización, 88 % no fue difundido entre el personal.

Actividades de control

Con el componente actividades de control, Nobaci instruye 32 requerimientos con el objetivo de que sirvan para mitigar o disminuir los riesgos u obstáculos que afecten los objetivos de la entidad.

En el análisis, la Cámara de Cuentas verificó que un 44 % fue realizado y un 56 % no evidencia su realización; ninguno de estos requerimientos fueron socializados a lo interno de la entidad.

Información y comunicación

La auditoría revela que el organismo del orden no tiene un plan definido de comunicación institucional, donde se establezcan los estándares, responsabilidades y métodos para asegurar la calidad de las comunicaciones internas.

En cuanto a la comunicación externa, pese a responder positivamente a la designación de un vocero que maneje la información a la prensa, su figura no es conocida o socializada entre los agentes.

Señala también que a pesar de tener un departamento de Libre Acceso la Información Pública su existencia no es socializada con el personal.

En total, el organismo auditor verificó que este componente solo fue ejecutado en un 41 % y socializado en un 5 %.

Monitoreo y evaluación

La Policía no se tiene establecidas actividades de control que permitan a los supervisores verificar la efectividad de los controles, señala el informe.

Entre los requerimientos que abarca el componente monitoreo y evaluación, el organismo auditor verificó el 54 % no fue implementado y ninguno fue socializado con el resto del personal.

En conclusión, la investigación determinó que no existen evidencias de la implementación de manera formal de las normas de segundo grado, aplicables a los procesos y actividades operativas, administrativas, financieras y de tecnología de la información, para garantizar que los recursos administrados revelen transparencia, eficiencia y economía razonable, conforme a la naturaleza de sus actividades.

Precisa que esta situación, expone a la entidad policial en riesgos con frágiles controles internos para mitigar las ocurrencias de eventos lesionadores de los recursos administrados.

La recomendación de la Cámara de Cuentas

Tras su investigación, el organismo recomienda que desde la actual gestión de la Policía Nacional se cree un plan para lograr los requerimientos establecidos por la Contraloría General de la República en el Sistema Nacional de Control Interno.

“Es imperativo que la máxima autoridad y los demás estamentos de poder de esta institución, dirijan su mirada y accionar a todo el sistema de control interno a fin de atender y trazar un plan de diseño, implementación y seguimiento a los resultados obtenidos”.

Policía Nacional, un órgano que no se auditaba en 85 años

La Policía Nacional no había sido auditada en los últimos 85 años, reveló el año pasado Servio Tulio Castaños, coordinador de la Comisión para la Transformación y Profesionalización de la Policía Nacional. En su resolución, la Cámara de Cuentas destaca que no cumplir en su totalidad con las normas de control interno significa que “los funcionarios de la entidad han incumplido con su obligación ineludible de planeación, organización y evaluación, puesto que, los mismos no solo serán responsables por sus acciones, sino también por sus omisiones”.

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