La gripe es una infección causada por el virus de la influenza, del que existen varios tipos: A, B, C y D. “Los dos primeros son los causantes de la mayoría de los casos”, apuntan desde la Asociación Española de Vacunología. La Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que los virus de la gripe A se clasifican en subtipos en función de las combinaciones de dos proteínas de su superficie: la hemaglutinina (H) y la neuraminidasa (N).

Así, uno de los virus de la gripe A es el A(H1N1). Por su parte, los virus de tipo B pueden dividirse en dos linajes: Yamagata y Victoria. En cuanto a los virus de tipo C, se detectan con menos frecuencia y suelen causar infecciones leves por lo que, según indica la OMS, carecen de importancia desde el punto de vista de la salud pública. Por último, están los virus de tipo D, que “afectan principalmente al ganado y no parecen ser causa de infección ni enfermedad en el ser humano”, señala esta entidad.

Los virus de la gripe tienen una gran capacidad para cambiar, por lo que es necesario hacer un seguimiento de aquellos que están circulando en la población humana cada año para actualizar la composición de las vacunas.

“La evolución de los virus de la gripe circulantes se controla a nivel mundial por medio de la vigilancia. Con este objetivo, en 1952 nació la Red Mundial de Vigilancia de la Gripe, integrada por una extensa red internacional de laboratorios y coordinada por la OMS”, detalla María José Álvarez Pasquín, médica de familia en el Centro de Salud Santa Hortensia de Madrid y exdirectora de la web “vacunas.org”.

“En 2011, pasó a llamarse Sistema Mundial de Vigilancia y Respuesta de la Gripe (GISRS). Actualmente, el GISRS incluye 141 centros nacionales de gripe ubicados en 110 países, que tienen como misión aislar y caracterizar los virus gripales circulantes en su área geográfica”, añade la médico. “Estos virus se comparan posteriormente entre sí en cinco centros colaboradores de la OMS (Londres, Melbourne, Pekín, Tokio y Atlanta) con el fin de detectar las nuevas variantes y seleccionar las que deben ser incluidas en la vacuna de la temporada siguiente”, concluye la especialista. “La vacunación antigripal es protectora, incluso cuando los virus circulantes no coinciden exactamente con los virus vacunales”, indica la OMS. El Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) comenzó a estudiar la efectividad de las vacunas de la gripe en el Viejo Continente en la temporada 2008-2009. “En general, se estima que la efectividad de las vacunas es de entre el 30% y el 60% para los virus A(H1N1), A(H3N2) y B (Victoria o Yamagata)”, expone esta entidad.

“Vacunarse contra la gripe siempre es recomendable, pero cobra mayor importancia durante el periodo 2020-2021. De esta forma, quedamos protegidos contra la gripe y ayudamos a reducir la carga de los sistemas de atención médica que están brindando cobertura en esta situación pandémica por la covid-19”, afirma Jhoan Silva, director del equipo médico del seguro de salud digital Elma.

“Si te vacunas, te proteges a ti mismo y evitas contagiar a los que te rodean”, añade con énfasis el galeno. El especialista afirma que existe la posibilidad de infectarse con dos o más virus distintos al mismo tiempo. “En ese caso, si ocurriera una coinfección por virus de gripe estacional y SARS-CoV-2, podría producirse un cuadro de consecuencias más graves. Obviamente, por ser el SARS-CoV-2 un virus de reciente aparición, todavía no se han estudiado los efectos que podría tener esta coinfección ni su magnitud. Por ello, los profesionales sanitarios recomendamos vacunarse contra la gripe como protección”, subraya.

“En general, se recomienda la vacunación anual contra la gripe a todas las personas a partir de los 6 meses de edad. Sin embargo, es importante tener en cuenta que algunas vacunas no son recomendables en ciertas situaciones y con ciertas afecciones médicas. Además, algunas personas no deberían recibir ningún tipo de vacuna contra la gripe, aunque estos casos no son comunes”, apunta.

El doctor Silva aclara que la vacunación contra la gripe está contraindicada, por ejemplo, para los menores de 6 meses; las personas alérgicas a algún componente de la vacuna (entre ellos a la proteína del huevo); quienes hayan tenido una reacción alérgica grave a una vacuna de la gripe con anterioridad y aquellas personas que tengan fiebre o una infección aguda. En estos casos, la vacunación deberá posponerse hasta que se recuperen.

“En definitiva, casi todos podríamos recibir la vacuna, pero es importante centrar los esfuerzos en la población diana de esta campaña de vacunación, ya que son los más susceptibles a complicaciones”, recuerda. Estos grupos de población son: los mayores de 60 años, las personas con un alto riesgo de complicaciones derivadas de la gripe y las personas que pueden trasmitir la gripe a otras con alto riesgo de complicaciones.

El facultativo subraya que la vacunación contra la gripe está recomendada en los mayores de 60 años, especialmente en las personas con 65 años o más, sobre todo las que conviven en instituciones cerradas o aquellas con un riesgo mayor de complicaciones. Las personas menores de 60 años, pero con un alto riesgo de complicaciones derivadas de la gripe, también deben vacunarse contra esta enfermedad. Según explica el doctor Silva, “se trata de niños mayores de 6 meses y adultos con enfermedades cardiovasculares, neurológicas o respiratorias crónicas (incluida el asma)”.

“De igual modo, tendrían que recibir la vacuna quienes padezcan diabetes, obesidad mórbida, anemias, trastornos de la coagulación, hemofilia, enfermedad hepática crónica (incluyendo alcoholismo crónico), inmunosupresión, celiaquía o cáncer, entre otras enfermedades”, añade el facultativo.

El director del equipo médico de Elma indica que también deberían vacunarse contra la gripe “los niños y adolescentes, de entre 6 meses y 18 años, que reciben tratamiento prolongado con ácido acetilsalicílico (aspirina); los residentes en instituciones cerradas (de cualquier edad a partir de 6 meses); las embarazadas en cualquier trimestre de gestación o durante el puerperio si no se vacunaron durante el embarazo y los menores de entre 6 meses y 2 años que hayan nacido prematuros, con menos de 32 semanas de gestación”.

Asimismo, deberían recibir la vacuna contra la gripe “quienes pueden transmitir la enfermedad a personas con alto riesgo de complicaciones, por ejemplo, personal de centros sanitarios; trabajadores de instituciones sociosanitarias como geriátricos; quienes proporcionan cuidados domiciliarios a personas mayores o de alto riesgo y quienes conviven con ellas, incluidos los niños”, añade.

Además, el médico afirma también que hay otros grupos de población a los que se les recomienda la vacuna.

Entre ellos están quienes prestan servicios esenciales para la comunidad, como la policía o los bomberos; el personal y los residentes en instituciones penitenciarias; los trabajadores de centros educativos y las personas con exposición laboral directa a aves o cerdos.

En este último caso, “la finalidad es reducir la oportunidad de infección concomitante de virus humano y aviar o porcino, disminuyendo así la posibilidad de recombinación o intercambio genético entre ambos virus y que se pueda generar otro virus emergente”, precisa.

“La forma más eficaz de prevenir la enfermedad es la vacunación”, recalca la OMS. Durante esta temporada, las medidas que hemos adoptado para evitar contraer la covid-19, como el uso de mascarilla, el lavado frecuente de manos, la desinfección de superficies o el mantenimiento de distancia de seguridad con otras personas, también pueden ayudarnos contra la gripe. “Esperamos que estas medidas, junto a la vacunación, nos permitan reducir al máximo los casos de gripe estacional”, concluye el doctor Silva.

Texto: Purificación León

Leave a Reply

WP2Social Auto Publish Powered By : XYZScripts.com