Tan solo mencionarse la palabra cáncer llegan a la mente las referencias de dolor y la muerte misma. Sin embargo, no siempre es así. No todos los cánceres son iguales, ni se comportan de la misma manera; ejemplo de ello es el de próstata, que en ocasiones es silente y de crecimiento tan lento que el paciente, en su mayoría personas mayores de 50 años, termina muriendo por otra causa.

Para la doctora del Centro de Radioterapia Integral Radonic, Jazmín García, especialista en radioncología, los factores más importantes para seleccionar el tratamiento inicial incluyen: Extensión anatómica de la enfermedad (tumor, ganglio, metástasis, TNM); grado histológico (puntuación de Gleason, grupo de grado) y características moleculares del tumor; PSA, resultado estimado de las diferentes opciones de tratamiento, posibles complicaciones con cada enfoque de tratamiento, la condición médica general, la edad y la comorbilidad del paciente, así como las preferencias individuales.

En pacientes de bajo riesgo una de las opciones es la vigilancia activa, esta implica evitar o posponer la terapia inmediata combinada con una vigilancia cuidadosa, el tratamiento definitivo se ofrece si hay evidencia de que el paciente tiene un mayor riesgo de progresión de la enfermedad, explica la especialista.

Para entrar en protocolo de vigilancia activa los pacientes deben tener menos de 3 cores positivas en la biopsia, con menos de 50% de cáncer en cada una y PSAD <0.15 ng/ml/g.En ese grupo de bajo riesgo se recomienda vigilancia activa en pacientes con una expectativa de vida inferior a 20 años.

Explica que si un paciente de bajo riesgo desea tratamiento definitivo en lugar de vigilancia, las opciones indicadas de tratamiento son la cirugía y la radioterapia, ambas con excelentes resultados en este grupo de pacientes.

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