Los malos hábitos de vida dañan hasta la buena salud del cabello, que es una parte del cuerpo que se corta y vuelve a crecer… pero cuando afectan a la sangre nos puede costar la única vida que poseemos en la tierra.

Según la hematóloga de adultos Mariana Mañón existen factores evitables que pueden enfermar nuestra sangre, entre ellos menciona “una dieta insuficiente en vitaminas y ciertos cofactores como la vitamina B12 y B6, hierro, folato provocan anemia. El alcoholismo crónico está asociado a anemia por déficit de folato; así como el cigarrillo; la exposición de algunas sustancias químicas, como el benceno, que se encuentra en la gasolina y se utiliza en la industria química, se vinculan a un mayor riesgo de padecer algunos tipos de leucemia. El uso prolongado de ciertos medicamentos sin supervisión de un especialista como algunos antiinflamatorios y anticonvulsivantes se han asociado a la enfermedad hematológica”.

A razón de lo que explica la especialista de RODI, cuidar la sangre no requiere de un sacrificio superior a llevar un estilo de vida adecuado, en otras palabras, cuidar la alimentación, limitar prácticas asociadas a daños para el cuerpo y chequeos rutinarios que permitan detectar cualquier otra condición que se pueda reflejar en la sangre.

Además de aquellos factores que pueden ser controlados, existen otros que escapan al paciente, como las enfermedades propias por daño en la medula ósea y órganos implicados que participan en la producción y maduración de células sanguíneas.

La doctora cita enfermedades como las leucemias, linfomas y el mieloma múltiple, que son las enfermedades malignas más conocidas de la sangre. Pero también hay patologías no oncológicas en la sangre, las cuales causan sangrados o trombosis, disminución o aumento de las células sanguíneas sin alguna causa aparente, entre ellas:

Anemias. Disminución de los glóbulos rojos.

Poliglobulia. Aumento de los glóbulos rojos.

Hemofilia. La sangre no coagula normalmente.

Asimismo, están las consideradas como “raras”, por la baja frecuencia y que están asociadas a un gran esfuerzo por parte de los expertos en la búsqueda de nuevos tratamientos. “En el caso de las patologías hematológicas, la mayoría de ellas se consideran enfermedades raras por afectar a menos de una por cada dos mil personas (cifra europea). Las hemofilias y enfermedades que intervienen en complejos lipídicos procedentes de la sangre (enfermedad de Gaucher) se consideran muy raras.

Dentro de las enfermedades consideradas “cáncer de la sangre, la leucemia linfocítica crónica y la leucemia mieloide crónica se incluyen en este grupo y con las que tenemos un gran avance en el desarrollo de medicamentos que van dirigidas a alteraciones genéticas específicas aumentando la sobrevida”.

A pesar de que los síntomas de cualquier enfermedad pueden variar entre un paciente y otro, la doctora Mañón cita algunos que son comunes y que de presentarse deberías ir lo más pronto que te sea posible a una consulta médica; entre ellos, detalla como signos de alerta, la fatiga, sensación de cansancio, la aparición de sangrados espontáneos en nariz, encías y moretones en la piel.

También lo es el crecimiento de los ganglios del cuello, axilas, región de la ingle o por la palpación de un bulto o masa en la zona superior derecha e izquierda del abdomen; además de la fiebre, pérdida de peso sin causa aparente; así como procesos infecciones a repetición.

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