La jefa de servicios de Perinatología en la maternidad La Altagracia, Yolanda Grullón, explicó que “cuando hablamos de estadísticas, esta es una estadística cerrada, nosotros no podemos decir que aquí la frecuencia de síndrome de alcohol fetal es tal, porque hay un subregistro, en el sentido de que eso tiene que ver con lo cultural, una mamá que consume alcohol no admite que es perjudicial”.

Más de 200 niños han sido diagnosticados con el síndrome de alcoholismo fetal desde el 2018, según las estadísticas de las maternidades Nuestra Señora de La Altagracia y San Lorenzo de Los Mina, así como las del hospital infantil Robert Reid Cabral.

De enero a agosto del 2021 en la maternidad La Altagracia se reportaron 47 recién nacidos con el padecimiento y en el 2020 se registraron 84. Mientras, en la Unidad de Salud Mental del Robert Reid Cabral, desde el 2019 a la fecha, han identificado 100 casos en niños mayores de cinco años.

La maternidad de Los Mina, que desde el inicio de la pandemia solo atendió a pacientes COVID-19 y solo registra estadísticas del 2018, reportó 31 casos.

Los datos fueron ofrecidos durante el congreso del Síndrome Alcohólico Fetal realizado el jueves por el Ministerio de Salud Pública, donde se destacó la importancia de prevenir y orientar a las madres sobre este tema para evitar que los niños nazcan con este padecimiento.

Entre enero y mayo del 2018, en el hospital en la maternidad de Los Mina, 185 embarazadas confirmaron que habían consumido alcohol durante el embarazo, de estas 31 se mantuvieron tomando bebidas alcohólicas, aunque de manera ocasional, pese a las recomendaciones de su doctor, explicó el nutriólogo e intensivista neonatal Christian Mateo.

Mateo, quien además es el encargado del Departamento de Enseñanza e Investigación de la maternidad de Los Mina, aclaró que no importa la cantidad o el tipo de alcohol (cerveza, vino, ron) que las embarazadas consuman para que se produzca el síndrome de alcohol fetal.

“El 58 % de todas las mujeres que consumieron alcohol (185) eran adolescentes y dentro de las que presentaron las malformaciones fueron 18. De las 31 usarías que consumieron alcohol durante el embarazo, 16 de ellas también consumían drogas”, indicó.

El nutriólogo detalló que 14 de las 16 madres que consumieron alcohol y drogas tuvieron bebés con restricción de crecimiento intrauterino, tres presentaron convulsiones descartando otra causa y una paciente presentó microcefalia.

Entre tanto, el psicólogo clínico y neuropsicólogo Pedro Polanco, explicó que los niños que han atendido con esta patología en el Robert Reid Cabral tienen una serie de signos que se pueden ver en la parte física, pero que también están afectados en la parte cognitiva.

“La parte de inteligencia que es baja, la parte de focalizar la atención y sostenerla que es baja, y el funcionamiento ejecutivo”, dijo.

Por su parte, su colega la psicóloga clínica Stephanie Suarez indicó que un niño con este síndrome ve afectado todo su entorno, desde su desempeño escolar, hasta su ambiente familiar.

“Son chicos que normalmente los aíslan, lo retraen, no los integran socialmente igual que los demás y a largo plazo eso tiene secuelas en su rendimiento escolar, deserción escolar, no completan la escuela y por tanto tienen menos oportunidades en su vida adulta en relación a otros chicos”, señaló.

La psicóloga explicó que la mayor parte de los casos que reciben de niños con el síndrome de alcohol fetal no cumplen con los criterios de malformación física, sino que son más trastornos del neuro-desarrollo relacionados con el alcohol, que se confunden con otros trastornos.

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