Sé que quienes vieron tu espectacularidad y los que vivieron los años de la Fania no volvieron a ser los mismos nunca más. Tampoco quienes no los vivieron, pero escucharon el run-run de lo que fueron y lo que son, porque todavía queda en la garganta y en la sangre esa estela de gusto y calidad, de dejarse llevar por esa música envolvente que lo transforma todo, sino pregúntate a ti mismo Johnny Pacheco, que nunca estarás lejos de tu música viviendo la dicha completa y espectacular en cada paso vibrante en el escenario.

Estuviste en el centro de la Fania, con el sonido distinto, con el ánimo que se desborda por los poros, con las musas que te pasearon también por el jazz, después que controlaste todos los demonios y le sacaste el jugo a la salsa, que era más que eso.

Con tu afro rubio-platinado, reminiscencia de aquellos años de gloria, de aquella fiesta constante de tu música, que bien podría cerrar cualquier centuria o abrirla, da lo mismo. Con los colores del prisma reflejados en tus pies llenos de la charanga inicial, todavía desandan en mis oídos los acordes de la Fania y eso, que no estamos en los 70. Y tú estás ahí omnipresente, como un dios y no hay instrumento que se te escape, desde los metales, hasta la percusión, todo lo miras y lo animas, Johnny. Componer, tocar, interpretar, transmitir, sobre todo.

Vivir abriendo las ventanas para que cada músico y cada persona reciba un solo kilométrico y enriquecido y ya la fiesta trasciende y es más que eso. Deja de ser una interpretación cualquiera que se olvida al amanecer, Johnny Pacheco.

Inventar y no parar de inventar y crear. Vinieron todas las estrellas de la Fania, vino después Celia, Tito, vino David Byrne, vino hasta el rap, vinieron los hijos de los seguidores y tú ahí, Johnny, sonriente como un arcoiris, invertido y divertido, intenso y detonante como un macho cimarrón que no lo quita nadie para que otro se ponga. Y la Fania nos hacía alucinar, sin habernos dado un fuetazo de lo que fuera y te dejaban como así, como con ese cosquilleo en el cuerpo, como con esa alegría interminable y sabrosa, que uno goza sin saber cómo, que ha dejado marcada a más de un generación de músicos y también de seguidores. Disfrutar de una actuación tuya con la Fania, era experiencia inolvidable, son de esas escenas que nunca olvidamos, por especiales.

Descargas de calidad, entrega, de gusto por tocar y de extremo entusiasmo, sólo era posible disfrutarlo con la gente de la Fania. Jamás paraste Johnny, de bailar o tocar, dirigiendo la agrupación con gran energía y vitalidad inconfundible y extraordinaria. Nada se comparaba a un par de horas con la Fania, por radio, por disco o por televisión, siempre era lo mismo. Nos quedaba ese sabor de lo bueno, esa sonrisa dibujada en el rostro por lo gozado y lo vivido, por lo recordado, también y desde entonces, nada, ni nadie como la Fania All Stars, Johnny.

En el centro de la pieza, con un bongó o con el toque dulce y oportuno de la flauta.

Como todo buen dominicano con sueños, te irías a Nueva York, después las ganas inmensas del siempre volver con la prosperidad a cuestas o mejor, quedarse allá, en la prosperidad, con las nostalgias y ver lo lindo que se ve el país por televisión. Johnny, te tragaste los bares con tu música, con tu talento y carisma, para cambiarlos definitivamente y dejarnos así, como en el cielo, como exprimidos, pero redimidos bajo las estrellas, todas las que nos hacen soñar y levitar: las mías, las de Villa Maga, las de Misty, las de la Fania, las que nos imaginamos

y las celestiales y lejanas, las otras por supuesto…

Preguntas y respuestas

LRV: ¿Por qué se inclina usted por la flauta como instrumento?

JP: Recuerdo que cuando tocaba percusión un amigo se ofreció a llevarme si recogía rápido los instrumentos, pero èl ya tenía una flauta debajo del brazo, de modo que pensé: “si yo pudiera hacer eso…”. Así que me interesé por la flauta por vagancia y ahí estoy, es el instrumento que más me gusta y no lo cambio por ninguno, por las excepcionales posibilidades que me brinda en la música.

LRV: A què debe usted su éxito como músico en una ciudad tan grande como New York y en la que hay tantos músicos buenos?

JP:. “En mis inicios en New York hacía cinco y siete grabaciones por semana, siempre escuchaba decir: “Busca a Pacheco que él lee música”.

LRV: ¿Cómo surge la Fania All Stars?

JP: Estábamos en un grupo y no nos pagaban regalía, nos engañaban siempre, así que me planteé formar una agrupación que fuera como una familia. Tomé el nombre de una tribu africana cuyos miembros se trataban como tal y así nación la Fania All Stars

LRV: ¿Qué es lo más significativo para usted dentro de la música?

JP: Pararse en un escenario y recibir la ovación del público, eso no tiene precio y fíjate que queda Pacheco pa rato…

Nota de la autora

Esta entrevista se realizó en exclusiva para El Leoncito, la revista corporativa del Grupo León Jimenes, en el 2004. También dio origen al artículo que precede la entrevista y que está contenido en el libro “Johnny Pacheco en las voces ajenas”, editado por Artevivo. Hago un reconocimiento especial a doña Cuqui, su amante esposa, por ser ejemplo de compañera de vida, cuidado y entrega con amor. Las fotografías son del artista y fotógrafo profesional Tony Núñez.

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