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Muchas personas utilizan piercings en diferentes partes de tu cuerpo y, cómo seguramente sabrás, estos requieren algunos cuidados. Lo importante es saber cuáles son, dependiendo del lugar en el que el piercing se ha colocado ¡Mira!

Los más comunes, utilizados en los lóbulos de la oreja, pueden generar algunas alergias a ciertos metales y además es una zona propensa a desarrollar costras. Utiliza siempre acero quirúrgico, plata y limpia constantemente la zona.

Si tienes un piercing en la zona de la ceja, debes limpiarlo periódicamente, al menos 3 veces a la semana. Esto es quitándotelo, limpiando con alcohol y limpiando la zona antes de volver a colocarlo. Aquí se junta mucho sudor, por lo que es una zona propensa a infectarse.

Los piercings en los pezones podrían infectarse, puesto que esta zona está en constante rozamiento con la ropa. Puede generar también un desgarro, como sucede con el de los ombligos. Obsérvalos diariamente para saber si hay algún riesgo.

En la nariz, al perforar el cartílago, pueden aparecer queloides, que son unas lesiones formadas por un crecimiento exagerado de tejido cicatricial. Limpialo constantemente, incluso cuando haya sanado la herida.

El piercing de los labios o de la lengua es uno de los más complejos, puesto que no sólo tienen riesgo de infección, sino que son un peligro para los dientes y la boca en general. Pueden estropear y debilitar la dentadura, por lo que no son recomendados.

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