Sin fondos y con un juego crucial de la Liga de Campeones a la vuelta de la esquina, el Barcelona buscaba el jueves un nuevo técnico después de que Ronald Koeman encandenara demasiadas derrotas dolorosas.

Tras años de rumores sobre un regreso de Xavi Hernández al club que ayudó a llevar a lo más alto, el ex mediocampista azulgrana parecía ser el favorito del equipo. Sin embargo, Xavi, de 41 años, tendría primero que liberarse de su puesto como entrenador del club catarí Al Sadd.

Una solución inmediata y posiblemente de corto plazo sería que el Barcelona ascendiera o bien al técnico del filial Sergi Barjuán o Albert Capellas, director de sus juveniles, para liderar al equipo en el juego de Liga del sábado contra el Alavés.

Tres días más tarde, el Barcelona debe viajar a Ucrania para enfrentarse al Dynamo de Kiev en un juego que necesita ganar para aumentar sus posibilidades de llegar a la fase eliminatoria de la Liga de Campeones, como ha hecho durante las dos últimas décadas.

Koeman había justificado las derrotas de esta temporada ante el Bayern de Múnich, el Benfica, el Atlético de Madrid y el Real Madrid con el argumento de que el equipo simplemente ya no estaba entre la élite de Europa después de que sus problemas financieros le obligaran a ahorrarse los salarios de Lionel Messi y otras estrellas. También insistió en que las lesiones entre los jugadores ofensivos habían limitado su eficacia.

El presidente del club, Joan Laporta, había respaldado en público a Koeman hacía menos de un mes y pidió a los aficionados que fueran pacientes mientras el club emprendía un proyecto de reconstrucción.

Pero el crédito de Koeman se agotó tras la derrota 1-0 del miércoles del Rayo Vallecano, un rival modesto que no había ganado al Barcelona desde 2002. El Barcelona, un club dominante en la Liga española durante las últimas décadas, está ahora noveno en la clasificación.

Koeman, exdefensa del Barcelona, tomó el timón del equipo cuando su crisis económica apenas empezaba a notarse, tras una devastadora derrota 8-2 ante el Bayern al final de la temporada 2019-20 que le costó el puesto a su predecesor, Quique Setién.

El holandés de 58 años lideró al equipo al título de Copa del Rey el año pasado, pero se vio eliminado en octavos de final y terminó tercero en la Liga.

Sin embargo, sí sentó las bases para un Barcelona rejuvenecido al incluir a los jóvenes Pedri González, Gavi Páez y Ronald Araújo y Óscar Mingueza en su once titular y convertir a Ansu Fati en uno de los líderes del equipo, junto con los veteranos Sergio Busquets, Gerard Piqué y Jordi Alba.

Pero sus problemas para convertir -con apenas un tanto en tres partidos de Champions-y su incapacidad de responder a la adversidad una vez iniciada la mala racha mostraron que el equipo de Koeman no rendía a la altura de su potencial.

“Hemos demostrado estar a un buen nivel, pero no es suficiente”, dijo Koeman horas antes de su despido.

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