Cuando se afirma que usted fue buen bateador frente a los envíos de Pedro Martínez y Greg Maddux, dos leyendas de béisbol de Grandes Ligas, miembros del Salón de la Fama de Cooperstown, hay que revisar sus números y poner atención a su desempeño.

La historia de MLB presenta a Tony Gwynn con esa calificación. Frente a ambos tuvo 143 turnos oficiales y un elevado promedio de .388 y un dato importante, ni Pedro de Maddux lograron pocharlo en ninguno de esos turnos.

A propósito, Maddux expresó: “Tony era el mejor bateador de nuestra generación, fácilmente el bateador más puto que he visto en el béisbol. Muy rara vez hacía swing y fallaba”.

Gwynn, que nació en Los Ángeles, logró ocho títulos de bateo con un promedio de por vida de .338 en 20 temporadas con los Padres San Diego, equipo con el cual jugó toda su carrera. Pese a que no era un bateador de poder, sino más bien de contacto, empujó 1138, conectó 135 jonrones, 543, 85 triples y dobles de sus 3141 hits que pegó de por vida.

Un dato impresionante que suma a sus logros en la Grandes Ligas es que en 10,232 turnos oficiales, solo se ponchó en 434 veces, unas de las razones por las que el premio al líder de bateo en la Liga Nacional lleva su nombre.

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