Haití produce una artesanía de gran calidad y variedad que no encuentra mercado dentro de sus fronteras, pero que tiene como apasionada ’embajadora’ a Magalie Dresse, empresaria y artista del papel maché decidida a impulsar el sector y descubrir las maravillas del país al resto del mundo.

Tras 15 años dirigiendo Caribbean Craft, empresa exportadora que proporciona empleo directo a 125 personas y que trabaja con diversos proveedores locales, considera ‘una obligación’ poner su experiencia al servicio de los productores de artesanía del país mediante la creación de una plataforma de la que podrán beneficiarse unos 3.000 creadores.

Mujer de ‘muchas pasiones’ que rezuma energía positiva, Dresse explicó en una entrevista con Efe que actualmente está presentando a organizaciones internacionales el plan de negocio de un hub, iniciativa que supondrá una inversión de siete millones de dólares y que aglutinará a seis o siete compañías, incluida la suya, que es la mayor de este segmento en el país.

El hub aspira a ser una entidad sostenible, ‘no podemos esperar siempre tener ayuda del mundo’, cada empresa deberá invertir en el futuro del proyecto de modo que, en 10 o 20 años, sus integrantes sean los propietarios y gestores de esta plataforma.

Su objetivo es impulsar el crecimiento del sector y maximizar las oportunidades para los artistas, dándoles acceso, en un solo lugar, a espacio de trabajo, área expositiva, suministros y a los servicios paralelos que puedan necesitar, ya sean de tipo administrativo, comercial, de mercadotecnia, etc.

Magalie afirma que ‘Haití es un país que nadie conoce’ salvo por sus peores circunstancias. ‘Pero hay maravillas por descubrir, como su artesanía, y yo lucho para que no se pierda este patrimonio por el hecho de que los artesanos no tengan mercado’ para sus obras, ya sean en metal, barro, pintura o, como la suya, en papel maché.

Esta apuesta viene de la convicción de que la exportación es imprescindible para un producto que supone ‘un lujo’ para la mayoría de la población de Haití, el país más pobre de América y, curiosamente, la chispa surgió del infortunio.

Estando en Nueva York para presentar una colección, la artista recibió una llamada de madrugada anunciándole el desastre, la fábrica se había quemado.

Tras recibir la noticia del incendio ‘me dije: voy a hacer algo más importante que la producción y la exportación. Tengo que tener un rol más importante’ que beneficie ‘a todo el mundo’. ‘Esa noche del 27 de septiembre recuerdo que pensé: Magalie, tu futuro será algo más importante para el sector’.

Y de la convicción de que las vicisitudes constituyen ‘un trayecto para fortalecer a una persona’, ha surgido una iniciativa que pretende ser ejemplo de desarrollo sostenible para otros sectores, por ejemplo, el agrícola.

Si alguien puede conducir al éxito al sector y decorar el mundo con la artesanía haitiana es esta empresaria.

Magalie dice que se ha ganado su reputación porque es ‘una mujer que habla libre’, y no esconde que, inicialmente, tuvo muchas dificultades para posicionarse en el mercado estadounidense, que constituye su principal nicho en la actualidad, aunque Europa está empezando a descubrir sus colecciones.

Cuando comenzó a asistir a ferias de artesanía internacionales, en 2006, los potenciales clientes manifestaban desconfianza ante una compañía haitiana, se topó con constantes recelos por su procedencia hasta que, tras cuatro años batallando, consiguió un buen contrato y llegó el éxito que ahora quiere compartir.

La actitud positiva de Dresse en las situaciones más adversas también queda patente frente a la crisis política que vive Haití.

Recientemente se produjo un intento de golpe de Estado, según denunció el presidente Jovenel Moise, que mantiene un pulso con el Poder Judicial, y las protestas para que salga del Gobierno, frecuentemente violentas, no dejan de sucederse.

Su compromiso le ha valido el respeto de su clientela, que no duda de su palabra en el cumplimiento de los encargos por convulsas que sean las circunstancias.

Sin embargo, jamás habla de política con sus amigos del mercado internacional ‘porque podría hacer demasiado daño’ al país, ya que el mundo de los compradores de diseño ‘es muy pequeño’ y la puerta se podría cerrar durante años para Haití.

‘Mi trabajo me da la oportunidad de ser una embajadora para mi país’, afirma, y a su entender eso es lo mejor que puede hacer para servir a Haití en una situación que cree ‘predecible’ y que debe hacer entender a los haitianos que el futuro de la nación está en sus propias manos. EFE

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