Si se quitan algunas de las pocas pizarras blancas de sus lugares habituales detrás de los greens, las posiciones de televisión detrás del tee de salida del hoyo 12 y algunas otras locaciones estratégicas, así es como Augusta National suele verse en noviembre.

Se ve más grande, porque apenas hay gente.

El graderío no está. Tampoco las cuerdas, que fueron reemplazadas por líneas pintadas — de un color verde oscuro, desde luego — alrededor de los tees y los greens y con ciertas marcas a lo largo del fairway para indicarles a los pocos presentes en el Masters dónde pueden pararse.

En lugar de los miembros de Augusta National y sus invitados, el campo estaba ocupado el lunes por Tiger Woods y Justin Thomas, Bubba Watson y Jordan Spieth, todos ellos en sus rondas de prácticas en un campo que se veía distinto.

“Estamos acostumbrados a llegar el lunes y ver a muchísimas personas”, dijo Francesco Molinari. “Así que ya no se ve igual. No sé. Tendremos que ver cómo se adapta cada uno a las condiciones distintas. Es difícil no contar con aficionados, pero para nosotros los jugadores es increíble tener la oportunidad de regresar a este lugar”.

Fue una oportunidad que Sergio García y Joaquin Niemann no pudieron aprovechar al dar positivo a coronavirus y verse obligados a retirarse, otro recordatorio del por qué el Masters fue aplazado hasta noviembre en primer lugar.

La pandemia de COVID-19 que puso al mundo del golf en pausa durante tres meses obligó a reconfigurar el calendario de los Majors como ningún otro evento, en especial el masters. El rito anual de primavera ahora es un extraño pasaje otoñal.

Los 1.600 arbustos de azalea en el hoyo 13 no tienen flores. Tampoco los cornejos rosados a la derecha del fairway del hoyo número 2. Aunque, desde luego, hay colores. Los espinos de fuego del hoyo 15 estaban repletos de color, ya que florecen a finales del verano e inicios del otoño.

Bajo esos panorámicos pinos de Georgia hay una mezcla de pajillas y hojas caídas.

Sin embargo, es la falta de aficionados lo que hace que este campo se vea — y se escuche — tan diferente.

“No hay duda de que la galería faltante será la mayor diferencia”, reconoció Adam Scott. “Las cosas que seguirán siendo las mismas es que sigue significando lo mismo para todos nosotros, y tal vez un poco más porque volvemos a Augusta National cada año. Todo lo que hace el club para convertirlo en un evento especial para todos los que pueden verlo — ya sea por televisión, los aficionados que vienen al campo o los jugadores — es una experiencia increíble.

“Nos faltará un elemento. Pero es un elemento muy importante en la experiencia de jugar el Masters”, puntualizó.

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